12 marzo 2009

El router de los huevos

Les aseguro que no es dejadez, ni que me haya olvidado de mis buenos propósitos de enmienda: si no escribo es porque los medios técnicos están poniéndose realmente en contra.

Para empezar, hace un par de semanas el router de Telefónica volvió a cascar, con síntomas y consecuencias similares a las de hace un año. Como en mi casa tenemos los huevos así de grandes, se produjo una lucha -silenciosa- para ver quién llamaba en esta ocasión al Servico de Atención de la Madre que los Parió. El pulso duró una semana, durante la que pasivamente me negué a ser otra vez yo quien tuviera que ocuparse de la línea de ADSL. Entiendo que por estudiar cosas del ramo yo me encargue de configurar la red inalámbrica, pero tener que ser siempre yo quien llame al servicio técnico me parece de traca. En este caso, el aparato se negó a encenderse un jueves por la mañana; yo pasé por casa hacia las siete de la tarde -después de estar todo el día trabajando- y me lo contaron como si fuera a tener una receta mágica, les dije que llamaran a ver si les convencían para que un técnico trajera uno nuevo y un rato después me fui a tomar unas merecidas cañas con los compañeros del curro. A la mañana siguiente, me levanté y (algo resacoso) me fui a trabajar. Cuando volví, hacia las cuatro de la tarde, unas treinta horas después de la avería, todavía ninguno había sido capaz de tomar las riendas del asunto. Comí, dormí una generosa siesta y de nuevo salí, esta vez a un concierto de Krahe. El sábado transcurrió de forma similar: me levanté tarde, vagueé y por la noche fui al cumpleaños de unos amigos (sí, fue un fin de semana bastante intenso). Para cuando volví a amanecer el domingo, nadie había movido un dedo aún.

Y no es que los demás tampoco hubieran parado por casa o que no tengan necesidad de acceder a Internet: mi madre ha superado sus fobias tecnológicas e intercambia emilios con amigos y colegas habitualmente, mi hermana sin Messenger y sin poder bajarse series se aburre como una ostra en su habitación, mi hermano busca constantemente información y recursos para sus proyectos. Si acaso alguien no lo necesita es mi padre, aunque es por tener acceso desde el trabajo (como yo, por otra parte). Además, sin router no hay Wi-Fi, con lo que imprimir se convierte en una odisea en la que hay que 1)copiar el archivo a imprimir en un pendrive, 2)enchufar el pendrive en el PC al que está conectada la impresora, y 3)abrir el archivo y darle a imprimir. Brujería sólo al alcance de los más avanzados chamanes de la informática.

Así llegó el lunes. En la cena mi padre dió un ultimátum: o llamábamos o llamaba él, pero para dar de baja la línea. La amenaza tuvo cierto efecto y al día siguiente mi hermana estuvo dando la tabarra a mi madre para que ella llamara. Sí, al final lo consiguió. La solución que le dieron, por supuesto, fue la misma que la última vez: enviar el router a Jaén a por aceite. Sugerí que intentaran hacerse los inocentes, decir que el router sí encendía y que mandasen a un técnico a ver si se apiadaba y nos cambiaba el cacharro, pero no me hicieron mucho caso, de modo que, puesto que yo no pensaba tomar cartas en el asunto, ya sólo quedaba meter el aparato en una caja y desearle buene viaje. Por supuesto, mi hermana y mi madre consideraban que ya habían hecho suficiente -seguramente, que más de lo que les correspondía- así que tan complicada tarea iba a tener que hacerla otro. Mi padre y yo estábamos en huelga de brazos caídos, por lo que todo apuntaba hacia mi hermano.

Los días siguieron pasando. El jueves, una semana después de que la historia comenzara, decidí ceder un poco y coloqué el router en una caja acolchada sobre la cómoda de la entrada, a ver si alguien se daba por aludido. Mi padre, probablemente conmovido por el gesto, contribuyó imprimiendo una hoja con los datos de cliente que hay que enviar junto al aparato. Una semana después, ahí siguen el router, la caja y la hoja.

El sábado, eso sí, mi hermano decidió que iba a comprar un router nuevo, por lo que me arrastró al MediaMarkt más cercano para asesorar en la compra. Aunque con un presupuesto tan limitado que sólo nos alcanzó para un Belkin que ha resultado tan cutre como parecía, por lo que estamos sopesando devolverlo -nunca jamás descambiarlo-y llegar hasta un Linksys (división de Cisco, el mayor proveedor de equipos de red del mundo), que seguramente funcione mejor, amén de tener un diseño mucho más atómico.

Si tengo tiempo, mañana les sigo contando mis cuitas. Ahora, me voy a ver a Patricia Conde en ese triste remedo de SNL.

24 febrero 2009

Anuncios en Spotify

Tras unos días alejado de mi ordenador y mis altavoces -por causas ajenas a mi voluntad, por supuesto- y mi Spotify, hoy por fin he podido volver a las malas costumbres, lo que me ha permitido escuchar mi primer anuncio "comercial" -es decir, no de los que intentan venderte la absurda versión premium- en Spotify. Claro que tratándose de esta maravilla de programa, el estreno no podía ser de cualquier manera: estaba escuchando una lista que me he hecho con (algunas de) las mejores canciones de Calamaro cuando me ha saltado un anuncio de Cruz Roja pidiendo ayuda para Gaza y, acto seguido, ha sonado Un poco de diente por diente, una canción que incluye versos como: 

Qué placer imaginar venganza contra paramilitar,
urgente justicia divina,
porque viven en la casa de la esquina
no la podría incendiar y quedarme escuchando gritar
a toda la familia y oír el ruido de rotas derrotas.
Odio independiente, ojo por ojo, diente por diente,
entre tanta canción de amor quiero una de justicia y rencor
(...)
vale la pena pensar que somos diferentes clases de animales
y exterminar con seriedad, con frialdad y devolverte la dignidad. 

¿No es una deliciosa coincidencia?

23 febrero 2009

Electric boogaloo

Que no estaba muerto, que estaba de parranda. Bueno, en realidad he estado trabajando y estudiando, una combinación realmente agotadora. ¿Tanto como para no escribir una línea en tres meses? Pues seguramente no, pero ya saben cómo son las cosas: lo dejo esta semana que estoy muy liado, la siguiente resulta no estar más despejada y para cuando te quieres dar cuenta has  cambiado de año y de costumbres. Y la verdad es que es una costumbre que me parece muy sana y que no quiero perder.

Que no escriba seguramente es señal de que las cosas no andan del todo bien, o al menos no exactamente en la senda que me gustaría, así que hago propósito de enmienda e intentaré hacer acto de presencia con mayor regularidad.

Queda pues inaugurada esta nueva etapa: Ustedes me condunden con otra persona 2: Electric Boogaloo. Aunque no cuente con Paul Rodgers, esperemos que sea algo mejor que la anterior.

15 noviembre 2008

Reflexiones de madrugada (4)

¿Por qué en las discotecas, esos sitios llenos de gente borracha moviéndose violentamente, sirven las copas en vasos de tubo, cuya forma cilíndrica estrecha y alargada se caracteriza por a)su escasa estabilidad, y b)lo complicada que resulta de sostener con una mano sin que se resbale incluso en condiciones de extrema sobriedad?

24 octubre 2008

Wintel

Año 2008. La crisis económica azota todos los sectores de la economía. Intel y Microsoft, dos de las mayores empresas de tecnología del mundo se ven empujadas a unir fuerzas para plantar cara a la difícil coyuntura. De la fusión sale una gama de productos punteros bajo un nombre que los usuarios venían utilizando años ha: Wintel.

En este blog ya tuvimos la posibilidad de ver los primeros frutos de su potente I+D. Ahora, en la ETSIT-UPM tenemos el privilegio de poder probar los primeros prototipos de esta prometedora alianza. He aquí las fotos:

Wintel en el alféizar

Wintel bajo el lavabo

Wintel detalle

Efectivamente, en la Escuela nos lavamos las manos con Wintel, un gel de extrema suavidad. Y por si algún elemento no conoce el jabón, explica con precisión los pasos a seguir: "Colocar la cantidad de producto deseada sobre la mano, extender suavemente y mojar con agua. Frotar hasta obtener abundante espuma y aclarar posteriormente".

Sublime.

15 octubre 2008

Vuelven las Reflexiones de Repronto

Como se encargaba hace poco de recordarme el Doctor Repronto, con el otoño llegan nuevos capítulos de esta serie que se encarga de diseccionar los mitos de la cultura pop. Dicho así parece algo muy sesudo. En realidad no sólo lo es, sino que no lo parece, entregando vídeos amenos e instructivos con los que uno absorbe sin poder evitarlo sorprendentes y lúcidas ideas.

Desde hoy ya esta disponible el primer capítulo de la segunda temporada, un inteligente análisis de la tradición televisiva nipona.


Y cada quince días, una nueva reflexión de repronto.

08 octubre 2008

Tecnología alienígena

La verdad es que poco se puede añadir a la noticia que publica hoy El País: 

Un turista británico de 40 años, residente en España, tuvo a la policía japonesa en jaque dos horas por los jardines del palacio Imperial, en Tokio. El hombre se desnudó y se lanzó al agua. La policía se acercó en un bote con un salvavidas, pero el nudista reaccionó arrojándoles piedras. Luego salió del agua y persiguió a los agentes con un palo y una piedra, para terminar escalando la muralla del palacio, de ocho metros de alto. Acabó detenido.
Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad de resaltar que la policía japonesa quedó en ridículo durante dos horas por un tipo desnudo armado con un palo y una piedra. No quiero ni pensar lo que hubiera podido pasar si el nudista llega a conocer el fuego.

Actualización: según contaba Berto (ya saben, el de Buenafuente) anoche, hay vídeo de lo ocurrido, esos gloriosos hechos de los que también se hacían eco, al menos, TVE y El Mundo.

30 septiembre 2008

Google Chrome

Hace cosa de un mes que salió Google Chrome, tiempo durante el que he estado usando el navegador de Google prácticamente en exclusiva. He aquí algunas de las observaciones realizadas.

Aciertos:

  • Apariencia. Maximizar el espacio dedicado a mostrar la página es algo que llevo haciendo manualmente en cualquier navegador desde hace años. Por fin alguien pone las pestañas en la inútil barra de título y prescinde de entrada de los también bastante inútiles menús superiores y la barra de estado. Ésta sólo aparece cuando es necesario, es decir, mientras se carga una página o al posar el ratón sobre un enlace, desapareciendo luego elegantemente. Como elegante resulta la barra de descargas y sus animaciones, o la búsqueda en página.
  • La barra de direcciones Omnibox. Una maravilla la facilidad para ir a la página que quieras con sólo escribir dos o tres letras, y bastante decente la gestión de motores de búsqueda para poder buscar directamente en, por ejemplo, YouTube, la Wikipedia o el DRAE.
  • Página de inicio. Me gusta lo de las miniaturas, aunque estaría bien poder fijar algunas páginas como en Opera, pues los primeros días aquello es un sindiós bastante inútil. Tras un par de semanas, sin embargo, ya empieza a estabilizarse y quedan a mano las webs más visitadas. También útil tener ahí los distintos motores de búsqueda.
  • Navegación. Realmente rápido y con buena compatibilidad, aunque aún quede camino por recorrer para cumplir los estándares. Hasta ahora sólo se le ha atragantado la web del Santander.
  • Modo de incógnito. Por fin una manera sencilla de ver porno por Internet sin preocuparse por dejar un rastro en el historial. Seguro que tiene otras aplicaciones, como poder mantener dos sesiones distintas, pero son de menor impacto para el inernauta medio.
  • Estabilidad. La idea de separar los hilos de ejecución en procesos para poderlos cerrar por separado promete. Eso sí, hasta ahora no he conseguido colgar una sola pestaña. Sólo en una ocasión petó el navegador entero, pero según se cerraba me salió una ventanita diciendo que si quería volver a arrancarlo donde estaba y lo hizo sin problemas. Además, inicia el programa a una velocidad pasmosa.
  • Código abierto. Valor didáctico, seguridad, desmentir la (sana) paranoia de la vigilancia de Google... este punto ha sido tratado hasta la saciedad y de forma más rigurosa en multitud de sitios.
A mejorar:
  • Gestos con ratón. Desde que descubriera hace años los gestos del ratón en Opera, para mí se ha convertido en algo imprescindible navegar con una mano, y es la primera extensión que instalo siempre en Firefox. La apuesta de Google por el teclado es clara, y la transición se me está haciendo un poco cuesta arriba, aunque empiezo a acostumbrarme. Eso sí, la combinación del modo de incógnito con gestos de ratón podría ser la forma definitiva de ver porno.
  • Cumplimiento de estándares. Es de suponer que en el futuro usarán versiones más modernas de WebKit, con lo que terminará por pasar el Acid3.
  • Linux. ¿Para cuándo una versión que funcione con el pingüino? Soporte para MacOS tampoco estaría mal.
Así a ojo, creo que eso es todo. ¿Valoración global? Después de un mes, no veo la necesidad de volver a Firefox más que para desarrollar, que con todas sus extensiones sigue siendo de gran utilidad. En uso diario en Windows, la lucha estará entre Chrome y Opera.

29 agosto 2008

El musical del Dr. Horrible

Joss Whedon lo ha vuelto a hacer. El creador de la infravalorada (qué guay queda decir eso) Buffy cazavampiros y la obra de culto Firefly (¿qué hacen que no la han visto?) ha estrenado este verano, por Internet, como quien no quiere la cosa, una mini serie llamada Dr. Horrible's Sing-Along Blog.

Perdonen el retraso. A estas alturas muchos ya habrán oído hablar del asunto. Es que entre las vacaciones y... las vacaciones, he perdido el contacto con el mundo exterior. Al grano: Whedon estrenó en la citada web su última creación, sólo visualizable en streaming desde los EE.UU. y, posteriormente, también adquirible en iTunes; el siguiente paso será el DVD con extras (y, bueno, seguro que al espabilado lector se le ocurre alguna otra forma de hacerse con ella). Sin televisiones ni gaitas de por medio. Un aplauso por la apuesta por las nuevas tecnologías. Aunque fuera porque se aburría como una ostra durante la huelga de guionistas y no tenía forma de vender la idea.

La serie consiste en tres actos de a cuarto de hora. Ligero. Como para que cualquier consumidor compulsivo con capacidad de atención nula de los engendrados por la web 2.0 sea capaz de verlo sin que le entre urticaria. El protagonista es nada más y nada menos que Neil Patrick Harris, el fabuloso Barney de How I Met Your Mother, escoltado por Nathan Fillion, el Capitán Mal de la ya mencionada Firefly, y Felicia Day, un rostro menos conocido. Buenas cartas de presentación.

Pero lo mejor es el argumento. Como dice el propio Whedon:

A supervillain musical, of which, as we all know, there are far too few.

Efectivamente, un musical de supervillanos y superhéroes en el que el malvado Dr. Horrible mantiene un vlog donde desmenuza sus taimados planes para dominar el mundo. Desgraciadamente, toda su seguridad desaparece cuando se cruza en la lavandería con la bella Penny metiendo su lencería en el tambor; y, por si fuera poco, el apuesto Capitán Hammer, su némesis, no deja de complicarle la vida. Todo ello entre pegadizas canciones, coreografías simples y, por supuesto, un envidiable sentido del humor. Irresistible.

La serie se ha convertido en un fenómeno en Internet, uno de los temas del verano. Lo mismo hasta terminan recuperando la pasta que les ha costado la tontería. Ustedes, para empezar, no se la pierdan.

(Por si alguien no ha caído en ello: el Tubo y el Torrente pueden ser sitios interesantes para ver la serie. El segundo si lo quieren subtitulado.)

24 agosto 2008

¿Publicidad subliminal?

Navegando de madrugada en otra noche de insomnio, sin saber ya qué hacer, voy a parar a esta noticia de El País sobre Robinho. Estoy ya en un grado de decadencia tal que hasta me la leo. Pero en el último párrafo encuentro algo extraño. Me froto los ojos, debe ser el cansancio. No, sigue ahí. Tranquilo, lee despacio, debe tener algún sentido.

No, definitivamente no. Dejo captura por si, en un inaudito ataque de lucidez, lo hacen desaparecer.

22 agosto 2008

Estos juegos modernos son una mala influencia

-Un juego que de siempre ha existido, ahí donde lo tienes -comentaba Felipe-. No pasa de moda.
-Ya. No como el futbolín y estos enredos de hoy en día, que tan pronto hay la fiebre de ellos entre la juventud, como de golpe desaparecen el día menos pensado.
-Y son el perdetiempo más grande y el mal ejemplo de los chicos -dijo Petra-. Pervierten a la inafancia.

Rafael Sánchez-Ferlosio, El Jarama (1956)

01 agosto 2008

Fauna playera (II)

La playa de Minigauss, a falta de otros servicios como chiringuito, duchas o alquiler de hidropedales, cuenta con su propio pervertido, con su voyeur. Con su mirón, vaya. No un aficionado al voyeurismo que se deje caer por allí, sino un profesional, alguien que dedica sus tardes de verano a ponerse morado viendo cuerpos en diferente grado de desnudez. El tipo debe pasar los treinta, escuchimizado, cabello oscuro, largo y desaliñado, dientes torcidos y prominentes, gafas -no se las quita ni para bañarse: hay que ver bien hasta desde el agua- y suele llevar por único atuendo, una vez se ha instalado, una vieja gorra que en algún momento debió ser azul. El aspecto global es desagradable, pero el rechazo aumenta cuando descubres que constantemente dirige indisimuladas miradas a los que le rodean. Incluso a ti. No se molesta en fingir que lee un libro o escucha música o hace ejercicios de yoga, simplemente baja al caer la tarde y se dedica a mirar al paisanaje; si acaso, cuando no puede aguantar más el calor o el calentón se refresca con un breve baño en el que no deja de escudriñar los cuerpos que le rodean.

Y ojo, que en una playa todos miramos a nuestros vecinos, especialmente si es una moza de buen ver, están tan cerca que no es raro que en algún momento fijemos nuestra atención en ellos y, qué carajo, no hay nada malo en alegrarse un poco la vista. Es uno de los atractivos de la playa: allí cada uno expone lo suyo y atisba lo de los demás. Quid pro quo (jeje, si sé latín yo). Lo que ya pasa de lo razonable es aposentarse en un lugar, observar al personal, otear los alrededores en busca de más cuerpos interesantes -si hay genitales a la vista, mejor- y trasladarse a esa nueva posición, situándose mucho más cerca de lo que parecería aconsejable, a una distancia sospechosamente menor que la que pueda haber entre otras dos toallas cualquiera de la playa, si es posible en la bisectriz de las piernas, mirar descaradamente y vuelta a empezar. Más de una -y más de uno- se han visto (juas, observen el juego de palabras) obligados a mudarse ante tanta observación, incómodos. Supongo que algún(a) exhibicionista también lo habrá disfrutado.

Claro que en ocasiones he envidiado su desvergüenza para cambiar de lugar, cuando entra en juego la Ley del Barco Fondeado: ya puede haber un centenar de metros entre cada bañista playero que en tus inmediaciones hasta entonces tranquilas irá a aposentarse, no una jugosa cierva partidaria del moreno integral, sino siempre una familia con niños alborotadores y suegra, en el peor de los casos ella amante del bronceado integral. Y así no hay manera, oiga. Uno se baja a un lugar público a lucir cuerpo serrano mientras lee una ligera novela veraniega, no sé, Crimen y castigo,o a algún escritor inglés en su lengua original, con el título bien a la vista, esperando llamar la atención de una estupenda doncella amante de la novela rusa del XIX, en el primer caso, o una simple guiri en el segundo, y con tanta algarabía no hay forma de parecer una atormentada alma solitaria. No hay derecho.

15 julio 2008

Fauna playera (I)

En la playa de Minigauss -en honor al célebre matemático (el desgraciado hizo de todo) y ciertas similitudes fonéticas y, por qué no, a una película de la talla de Austin Powers-, al igual que en otras, la verdad, es habitual encontrar grupos de mochileros perrofláuticos: entre el comeflores tradicional y el jipipollas, con ropa de mercadillo, tendencia al nudismo, greñudos, rastudos, poco amigos de la depilación, porreros y con perro de raza imposible de determinar, generalmente una versión venida a menos del Patada. Dicho perro es libre de vagar por la playa a sus anchas, cómo vas a cohartar su libertad, si sólo quiere jugar, vaya, se ha sacudido el agua sobre ti, paz, hermano, cómo vamos a atarlo al pobre, qué travieso, hakuna matata, cuánto lamento que haya meado en tu mochila.

Si al menos las mujeres van desnudas, puede hacerse algo más soportable, acercándose casi hasta agradable. Desgracidamente, este año parece que sólo ellos son partidarios del moreno integral, mientras que muchas de ellas (demasiadas) no siguen los sabios pasos de sus compañeros y no pasan de un más que visto top-less. Visto a estas alturas de siglo está todo, pero un sórdido de pro nunca se cansa.

Qué bien se queda uno después de un comentario machista.

23 junio 2008

Mierda de país

Porque en la cadena de radio progre, la supuestamente de izquierdas, antes de empezar los penaltis se ponen todos a rezar el padre nuestro y terminan la tanda agradeciéndoselo a diferentes vírgenes locales. Quién necesita a la COPE. Vergüenza debería darles.

19 junio 2008

Racistas

Rincewind had always been happy to think of himself as a racist. The One Hundred Meters, the Mile, the Marathon -he'd run them all. Later, when he'd learned with some surprise what the word actually meant, he'd been equally certain he wasn't one. He was a person who divided the world quite simply into people who were trying to kill him and people who weren't. That didn't leave much room for fine details like what color anyone was.

Terry Pratchett, The Last Continent.

Es mi incapacidad

Desde Mi propio blog, con casino y furcias lo han vuelto a hacer. No basta con tener un nombre envidiable -así nace cualquier blog: un momento de frustración e inspiración en el que uno decide que debe dejar de leer y comentar blogs ajenos y montarse uno propio: "me construiré mi propio blog" y recuerda al mejor personaje que ha dado la tele y añade "¡con casino! ¡y furcias!"-. También escribe las entradas que a mí siempre me hubiera gustado parir. Por ejemplo la de hoy, insuperable en el tratamiento de la noticia de que unos científicos han demostrado que las mujeres prefieren ver mujeres desnudas a hombres desnudos. A sus pies.

17 junio 2008

Gestionando proyectos

Lo que no puede solucionarse con dinero, se soluciona con mucho dinero.

Principios para la gestión de proyectos de ingeniería.

16 junio 2008

Qué no hacer en tu cumpleaños

Lista de cosas que no hacer el día de tu cumpleaños:

  • Levantarte a las cinco de la mañana para preparar un examen que de todas formas vas a suspender.
  • Ya que estás "despierto" a esas horas, ver el partido Lakers-Celtics.
  • A pesar de todo, presentarte al examen.
  • Responder tonterías a las preguntas de las que no tienes ni idea (verbigracia: "delta es la desembocadura de un río, que se parece a dicha letra griega", ¿qué sabes sobre PMBOK? "Sólo sé que no sé nada. Sobre PMBOK."). Total, como sobra tiempo...
  • Volver a casa para estudiar el examen de dentro de 44 horas. Que por supuesto, tampoco has preparado. Por no hablar del examen del día siguiente, el del día siguiente o el del día siguiente.
  • Pasar la tarde "estudiando", sin divertirte con los amigos ni adquirir conocimiento alguno.

Los dos patitos... ¡yuju!

13 junio 2008

Números redondos

Con ésta hay que añadir un digito más al número de entradas publicadas. Y es que ya van 10000000 y, la verdad, cuando empecé hace casi dos años y medio no tenía claro que fuese a aguantar tanto gritando en silencio, o escribiendo sin lectores, que viene a ser lo mismo. He cumplido el reto de escribir con cierta frecuencia: aunque sea en media, hay una entrada por semana de vida. Que no es un ritmo vertiginoso, pero a mí me sirve. Y permite a los (potenciales) lectores asimilar las grandes perlas de sabiduría que ofrezco sin verse agobiados.

Bueno, vale, en base decimal sólo son 128 entradas, 2 elevado a 7, que no es una cifra muy redonda para la gente normal. A mí me hacía ilusión. Ahora a por las 100000000.

12 junio 2008

Formas de perder el tiempo en exámenes (y 5)

Nos encontramos un año más en esta deliciosa época en que se mezclan el verano y los exámenes. Bueno, verano no tanto, pero ya saben a lo que me refiero: las ganas de estudiar tienden a cero y de pronto descubrimos que el mundo está lleno de diversiones atractivas como carteles de neón. Seguro que todos tienen ya algún vicio en el que caer; por si acaso, aquí vengo con más sugerencias. Hoy

aficiónate a una web de humor, como Libertad Digital.

Sí, señores, la labor humorística que realizan esta clase de medios es impagable. Cuentan con una imaginación desbordante que nunca deja de sorprender: da igual qué día entres, siempre habrá un titular que te hará sonreír. Verbigracia, hoy: "Losantos [vicepresidente de LD]: 'La izquierda nos detesta y la derecha nos odia... somos el centrismo real'". Por supuesto, como todo buen titular, es rectificado en el cuerpo de la noticia con la cita completa, que ahora se acerca algo más a la realidad: "'La izquierda nos detesta y la derecha nos odia, somos el centrismo real, equidistantes en animadversión'. Ese centrismo –por la soledad de estar entre los vértices, que no por posición política– (...)".

Además del genial Losantos, tienen en plantilla plumas de la talla de Luis del Pino y Pío Moa. El primero responsable de Los enigmas del 11M y cabecilla de los peones negros. El segundo otro opinador incansable al que conviene seguir de cerca. Si no, nos tendremos que enterar por los medios normales de sus acusaciones a Rajoy de proetarra (a todos los demás ya se lo llama el resto de los días), fino análisis en el que profundizaría al día siguiente. Por no entrar en sus brillantes disquisiciones sobre la historia española.

Con gente así no se echa de menos a Gomaespuma.

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