25 octubre 2009

Rituales

Hay cosas que no cambian por mucho que te alejes, son iguales en todas partes. Una de esas constantes es la relación de los profesores de idiomas con la tecnología: para la mayoría, reproducir una canción o una película son actos pertenecientes al mundo de la magia, incomprensibles rituales con los que invocar al dios del audiovisual. Y es que, ¿cuántos profesores han conseguido hacer la transición del casete al CD? ¿Alguien ha conocido a alguno que sepa usar el DVD? ¿Habéis visto alguna vez ese número de humor en el que intentan conectar el portátil al proyector y sacar el sonido a través del amplificador?

Esta situación, que ya debería ser sangrante para cualquier adulto que vive en los comienzos del siglo XXI, resulta especialmente dramática para unos profesionales que necesitan del audiovisual todas las semanas y que trabajan, desde hace años, en una escuela de ingeniería.

En París he conocido ya a más de media docena de profesores de lenguas. Uno de ellos sigue reproduciendo (y rebobinando a ojo) cintas, dos han sido incapaces de sacar la imagen de sus respectivos ordenadores, incluso llamando a un tercer colega; otra, es el ejemplo máximo de la tecnología como magia. Para ponernos una escena de una película tiene que: abrir el reproductor, meter el DVD, darle al play, esperar a que comience la escena. Si algo falla en el proceso, hay que volver al punto uno, reiniciar el ritual. Si quiere volver a pasar la escena una segunda vez, hay que volver al principio. No cabe rebobinar o volver al menú principal, por no hablar de aprovechar la capacidad de los DVD's para saltar de una escena a otra (¡brujería!).

En las nuevas carreras de Filolgía (o quizás en Magisterio), debería ser obligatoria una asignatura llamada "El audiovisual y la enseñanza de idiomas", con clases teóricas y prácticas, que cubriese los siguientes puntos:

  • Del mundo analógico al digital: del casete al CD, del VHS al DVD.
  • Práctica I: reproducir distintas pistas de un CD, el DVD y el mando a distancia.
  • El fabuloso mundo del mañana: ordenadores, archivos multimedia.
  • Práctica II: cómo abrir canciones y vídeos.
  • El fabuloso mundo del mañana II: Internet, ese gran desconocido.
  • Práctica III: e-mail, blog, wiki y otras formas de contactar fuera de clase.

2 comentarios:

Nihilia dijo...

¡Muy buenas, Timoteo!

Tiempo ha que no me paso por esta santa casa para saludarte. Espero que todo esté marchando todo fenomenal, tanto la parte (golfa) académica como la (golfa) lúdica.

(Lo de golfa entre paréntesis no es un insulto ni que quiera coquetear contigo, es que no consigo tachar el texto).

Y la batalla del proyector está perdida, asumámoslo, el síndrome se manifiesta incluso en las aulas de Comunicación Audiovisual.

Yo creo que es una conspiración a nivel mundial de los bedeles para garantizar su puesto de trabajo. Esa forma de acercarse al proyector fingiendo desgana, cuando en realidad están relamiéndose por dentro, ese poner los brazos en jarra y preguntar "qué pasa aquí" como si fuesen el sheriff del condado, esa última mirada al profesor cuando todo funciona, como diciendo "¿dónde está tu doctorado ahora, señor profesor universitario, ¿eh?, ¿dónde?". Sólo por eso merece la pena. Si les niegas eso, se lo niegas todo.

En fin, Timoteo, que un abrazo muy fuerte. Y un calcetín.

Timoteo dijo...

Perdona que no haya contestado. Supongo que me jodía que el comentario fuese mucho más brillante que la entrada.