04 julio 2006

La ciudad del viento

Pues sí, señores. Si nada sale mal, esta noche desembarco en la ciudad del viento y duermo arrullado por los grillos y el mar. Un par de semanas de relax en la isla, con cura de desintoxicación incluida: sólo mar, arena, libros y material para escribir en papel (ya apenas recuerdo qué era eso).
Siento dejaros desamparados tanto tiempo. Sois fuertes y sabréis apañároslas sin mí. Os iba a dejar un tocho con recomendaciones veraniegas, pero Telefonica me odia y me ha dejado sin conexión todo el día así que, por ahora, os libráis.
Pasadlo bien.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues parece ser que al final acabaste en la ciudad del sol y no en la del viento, que volviste con un moreno que pedía a gritos comprobar tu pasaporte... en fin, chistes de mal gusto aparte -mi debilidad-, espero ansioso tu crónica del FIB. Un abrazo! Juan.

Yo dijo...

No te creas que no lo intento, pero hasta ahora sólo he conseguido una mierda como un piano (de cola). Supongo que no seré capaz de hacer nada mejor, así que acabaré publicándolo.

Yo dijo...

Podrías llegar a pensar que, con tanto tiempo que me estoy tomando, voy a escribir una obra maestra; simplemente, lucho contra la desgana y, una vez puesto a la tarea, contra mi incapacidad para escribir algo de lo que no me avergüence a los cinco minutos de publicarlo. Y tampoco está tan alto el listón.