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18 noviembre 2015

Le Déserteur y monsieur Faber

En estos días inciertos en los que tanto miramos a Francia no puedo evitar acordarme de mi buen amigo Boris Vian. Ingeniero, trompetista de jazz, compositor y escritor francés de inagotable humor por el que apenas pasan los años. Lo mismo se codeaba con Miles Davis que hacía una versión musical del código de circulación o escribía una novela como La espuma de los días.

En 1954, año en que Francia termina la guerra de Indochina (1945-54) y comienza la de Argelia (1954-62), Boris Vian escribe una canción antibelicista titulada Le Déserteur (El desertor). Interpretada por Mouloudji, la canción tiene relativamente buena acogida entre el público. Sin embargo, en enero de 1955, un gris funcionario llamado Paul Faber la escucha en la radio y se siente tan ofendido que pide su retirada. Le Déserteur sería censurada en la radio por "antipatriotismo" hasta 1962, tras la guerra de Argelia y muerto Vian. En respuesta, Boris Vian envió una maravillosa carta abierta a France-Dimanche que sólo fue publicada tras su muerte temprana.

Para quien ande flojo en francés, la canción viene a decir algo así:

Señor presidente:
Le escribo una carta
que tal vez leerá
si tiene tiempo.
Acabo de recibir
mis papeles militares
para ir a la guerra
antes de la tarde del miércoles.
Señor presidente,
no quiero hacerla,
no estoy en la tierra
para matar desgraciados.
No es para enfadarle,
debo decírselo,
mi decisión está tomada,
voy a desertar.

Desde que nací,
he visto morir a mi padre,
he visto partir a mis hermanos
y llorar a mis hijos.
Mi madre ha sufrido tanto
que está en su tumba
y pasa de las bombas
y pasa de los gusanos1.
Cuando estaba prisionero,
me robaron a mi mujer,
me robaron mi alma,
y todo mi preciado pasado.

Mañana de madrugada
cerraré mi puerta
en las narices de los años muertos,
iré por los caminos.
Mendigaré mi vida
por los caminos de Francia
de Bretaña a Provenza
y gritaré a la gente:
"Negaos a obedecer,
negaos a hacerla,
no vayais a la guerra,
negaos a partir."

Si hace falta dar su sangre,
dé usted la suya,
es usted buen santo2,
señor presidente.
Si usted me persigue,
prevenga a sus gendarmes
de que no tengo armas
y podrán disparar3.


  1. "elle se moque des bombes et se moque des vers" bien podría ser también "se burla de las bombas y los gusanos". Incluso en vez de gusanos podrían ser "los versos", oponiendo bombas y literatura. Qué difícil es esto de traducir. 
  2. "vous êtes bon apôtre", literalmente "es buen apóstol", expresión irónica para quien se esfuerza en parecer bueno, pero del que no conviene fiarse. 
  3. Hay una variante menos pacifista de las dos últimas líneas en la que decía lo contrario: "Que j'emporte des armes / Et que je sais tirer"; o sea, "que llevo armas y sé disparar". Parece ser que esta era la versión inicial de Boris Vian y fue Mouloudji quien le convenció de suavizar el tono, más acorde con el resto de la canción. 

No he encontrado versión traducida de su carta abierta al señor Faber, así que me arremango la camiseta y me tiro a la piscina con este intento. Disculpen sus muchos fallos.

Estimado señor:

Ha tenido usted a bien atraer los rayos del candelero de la actualidad sobre una canción muy sencilla y sin pretensión, Le Déserteur, que usted ha oído en la radio y de la que yo soy autor. Ha creído usted necesario fingir que se trataba de un insulto a los antiguos combatientes de todas las guerras pasadas, presentes y futuras.

Ha pedido usted al prefecto de Seine que esta canción no se emita más en las ondas. Esto confirma a quien quiera oírlo la existencia de la censura en la radio y es un detalle útil de conocer.

Lamento decírselo, pero esta canción ha sido aplaudida por miles de espectadores, especialmente en el Olympia (3 semanas) y el Bobina (15 días) desde que Mouloudji la canta. A algunos, lo sé, les ha parecido ofensiva: eran muy pocos y temo que no la hayan comprendido. He aquí algunas explicaciones para ellos.

De las dos cosas, la primera: antiguo combatiente, ¿combate por la paz o por placer? Si combatiese por la paz, lo que me atrevo a esperar, no se tire sobre alguien que está de su lado y responda a la siguiente pregunta: ¿si no atacamos la guerra durante la paz, cuándo tendremos el derecho de atacarla? ¿O tal vez amara usted la guerra y combatiese por placer? Es una suposición que ni siquiera me permitiría hacer, pues, por mi parte, no soy de tipo agresivo. Así, esta canción que combate aquello contra lo que usted ha combatido, no intente, jugando con las palabras, hacerla pasar por lo que no es: no es juego limpio1.

Pues hay buenas guerras y malas guerras, aunque el acercamiento de “buena” y “guerra” tienda a chocarme, a mí y a muchos otros, de primeras, como la canción ha podido chocarle de primeras. ¿Llamaría usted una buena guerra a la que se intentó que hicieran los soldados franceses en 1940? Mal armados, mal guiados, mal informados, no teniendo a menudo por defensa más que un fusil en el que ni siquiera entraban los cartuchos que les dábamos (entre otros, esto le ocurrió a mi hermano mayor en mayo de 1940), los soldados de 1940 han dado al mundo una lección de inteligencia rechazando el combate: aquellos que eran capaces de hacerlo lucharon, y muy bien; pero el bello gesto que consiste en hacerse matar por nada no conviene hoy que se mata mecánicamente; ni siquiera tiene valor de símbolo, si podemos considerar que lo haya tenido al imponer al vencedor el respeto del vencido.

Además, morir por la patria está muy bien; aunque no conviene morir todos -¿dónde quedaría la patria?-. No es la tierra: es la gente, la patria (el general De Gaulle no me contradirá en este aspecto, creo). No son los soldados: son los civiles los que se supone que defendemos -y los soldados no tienen mayor prisa que la de volverse civiles, pues eso significa que la guerra ha terminado-.

Por lo demás, si esta canción puede parecer apuntar indirectamente a una cierta categoría de gente, no son seguro los civiles: ¿los antiguos combatientes serían militares? ¿Y podría explicarme lo que usted entiende por antiguo combatiente? ¿“Hombre que lamenta haber sido obligado a tomar las armas para defenderse” u “hombre que añora la época en que se combatía”?2 Si es “hombre que ha mostrado su valor en combate”, toma un tono agresivo. Si es “hombre que ha ganado una guerra”, un poco vanidoso.

Créame… “antiguo combatiente” es una palabra peligrosa; no deberíamos presumir de haber hecho la guerra, deberíamos lamentarlo -un antiguo combatiente está mejor situado que nadie para odiar la guerra-. Casi todos los verdaderos desertores son “antiguos combatientes” que no han tenido la fuerza para ir hasta el final del combate. Y, ¿quién les tirará la piedra? No… si mi canción puede disgustar, no es a un antiguo combatiente, estimado M Faber. No puede hacerlo más que a una cierta categoría de militares de carrera; hasta nueva orden, considero al antiguo combatiente como un civil contento de serlo. Hay militares de carrera que consideran la guerra como una plaga inevitable y se esfuerzan por acortarla. Se equivocan al ser militares, pues es declararse desmotivado por adelantado y admitir que no se puede evitar esta plaga; pero esos militares son hombres honestos. Tontos, pero honestos. Y estos tampoco han podido sentirse señalados. Sépalo, algunos me han felicitado por esta canción. Desgraciadamente, hay otros. Y a esos, si les he ofendido, estoy encantado. Ya les toca. Sí, estimado M Faber, imagínese, algunos militares de carrera consideran que la guerra no tiene otro fin que matar gente. El general Bradiey por ejemplo, cuyas memorias de guerra he traducido, lo dice con todas las letras. Entre nosotros, nueve de cada diez personas tienen ideas falsas sobre este tipo de militar de carrera. La historia tal como nos la enseñan está llena del relato de sus inútiles hazañas y de sus bárbaras demoliciones; preferiría -y somos unos cuantos en ese caso- que se enseñara en las escuelas la vida de Eupalino o el relato de la construcción de Notre-Dame en vez de la vida de César o el relato de las hazañas astutas de Gengis Khan. El bravucón siempre ha sabido forzar al civilizado a interesarse por su interesante persona; donde la atención no nace por sí misma, hace falta exigirla, y nada más fácil cuando se dispone de armas. No se arreglan estos problemas en diez líneas, pero uno de los países más civilizados del mundo, Suiza, los ha resuelto, os lo señalo, creando un ejército de civiles; para cada uno de ellos la guerra tiene un solo significado: defenderse. Esta guerra es la buena guerra. Al menos la única inevitable. La que nos viene impuesta por los hechos.

No, M Faber, no busque el insulto donde no está, y si lo encuentra, sepa que será usted el que lo ha puesto. Digo claramente lo que quiero decir: y nunca he tenido deseo de insultar a los antiguos combatientes de las dos guerras, a los resistentes, entre los que cuento muchos amigos, y a los muertos de la guerra -entre los que cuento a muchos otros-. Cuando insulto (y es algo que se da poco) lo hago con franqueza, créame. Nunca insultaría a hombres como yo, civiles, a los que han puesto un uniforme para poderlos matar como simples objetos, llenándoles la cabeza de consignas vacías y pretextos falaces. Luchar sin saber por qué se lucha es propio de un imbécil y no de un héroe. El héroe es aquel que acepta la muerte cuando sabe que será útil para los valores que defiende. El desertor de mi canción no es más que un hombre que no sabe; ¿y quién se lo explica? No sé de qué guerra es usted antiguo combatiente, pero si ha hecho la primera, reconozca que estaban más dotados para la guerra que para la paz; aquellos que, como yo, cumplieron veinte años en 1940 recibieron un extraño regalo de cumpleaños. No me pongo entre los valientes: postergado por una enfermedad cardiaca, no combatí, no fui deportado, no colaboré. Permanecí, durante cuatro años, un imbécil malnutrido entre tantos. Uno que no comprendía porque, para comprender, hace falta que te expliquen. Tengo treinta y cuatro años hoy en día, y se lo digo: si se trata de caer por azar bajo la escarcha de napalm, peón oscuro en una pelea guiada por intereses políticos, me niego y me voy al maquis. Haré mi propia guerra. El país entero se ha levantado contra la guerra de Indochina cuando ha conseguido saber de qué se trataba, y los jóvenes que se han hecho matar allí porque creían servir para algo -se lo habían dicho-, yo no les insulto, les lloro; entre ellos se encontraban, quién sabe, grandes pintores, grandes músicos y, seguro, personas honestas.

Cuando vemos una guerra terminar en un mes por la voluntad de un hombre que no escatima, en este aspecto, palabras nebulosas y gloriosas, debemos creer, si no lo habíamos comprendido, que esta al menos no era inevitable. Pregunte a los antiguos combatientes de Indochina -a Philippe de Pirey, por ejemplo (Opération Sachis, editorial Julliard)- qué es lo que piensan. No soy yo quien se lo dice -es alguien que vuelve de allí-, pero tal vez usted no lea. Si se contenta con la radio, evidentemente, no anda usted sobrado en información. Como medio de progresión cultural es excelente en teoría, la radio; pero no se usa con demasiado juicio.

Además, podría buscarle las cosquillas. ¿Quién es usted para acusarme así, M Faber? ¿Se considera usted un modelo? ¿Un patrón de referencia? Nada me gustaría más que creerlo -aunque haría falta que le conociera-. Nada me gustaría más que conocernos, pero usted me ataca así, maliciosamente, sin siquiera escucharme (yo hubiera podido explicarle esta canción, puesto que le hace falta un dibujo). Me encantaría tomar ejemplo de usted si reconociera en usted las cualidades admirables que posee, no lo dudo, pero que no son apenas manifiestas hasta ahora, puesto que solo conozco de usted un acto hostil hacia un hombre que intenta ganarse la vida haciendo canciones para otros hombres. Claro que quiero seguir a Faber. Sin embargo, los hombres de mi generación están hartos de lecciones; prefieren sus ejemplos. Hasta ahora me he contentado con gente como Einstein, por no citarle más que a él. Mire lo que escribe sobre los militares Einstein…

“ (...) Este asunto me lleva a hablar de la peor de las creaciones: la de las masas armadas, del régimen militar, que odio; desprecio profundamente a aquel que puede, con placer, marchar en filas y formaciones, tras una música: sólo por error ha recibido un cerebro; una médula espinal le valdría ampliamente. Deberíamos, lo más rápido posible, hacer desaparecer esta vergüenza de la civilización. El heroísmo por petición, las vías de hecho estúpidas, el enojoso espíritu de nacionalismo, cuánto lo odio todo esto: cuánto la guerra me parece inmunda y despreciable. Preferiría dejarme cortar en pedazos que participar en un acto tan miserable. A pesar de todo, tengo tan buena opinión de la humanidad que estoy convencido de que ese fantasma habría desaparecido hace tiempo si el sentido común de los pueblos no fuera sistemáticamente corrompido, por medio de la escuela y la prensa, por los intereses del mundo político y del mundo de los negocios.”

¿Atacaría usted a Einstein, M Faber? Es más peligroso que atacar a Vian, se lo aviso… Y no me diga que Einstein es un idiota: los militares mismos van a pedirle sus recetas, pues reconocen su superioridad (ver el tema atómico). No tienen la aprobación de Einstein, vea; son malos estudiantes; y no es Einstein el responsable de Hiroshima ni del lento envenenamiento del Pacífico. Van a pedirle sus recetas y luego se apresuran a olvidar el manual de instrucciones: las líneas precedentes muestran claramente que no eran para ellos. Usted ha olvidado el manual de instrucciones de mi canción, M Faber: pero no soy rencoroso, estoy dispuesto a cambiarle por Einstein como modelo a seguir si me demuestra que salgo ganando. No compro con los ojos cerrados.

Queda todavía un punto sobre el que no hubiera querido insistir, pues no os hace honor, pero usted ha iniciado públicamente las hostilidades; usted es el agresor.

Autor de escándalo (para aquellos que ignoran las humillaciones raciales), ingeniero renegado, exmúsico de jazz, extodo lo que quiera (véase la prensa de la época), no tengo mucho peso frente al señor Paul Faber, consejero municipal. Soy un objetivo fácil; no arriesga gran cosa. Y ya ve, sin embargo. Lejos de desertar, intento defenderme. Si es así como usted entiende la guerra, evidentemente, ¿es para usted una operación sin riesgo? ¿Pero por qué entonces toda su palabrería? Cualquiera puede presentar una queja sobre cualquiera, incluso si el segundo ha obtenido la aprobación de la mayoría. Es generalmente la minoría gruñona quien protesta, y los jueces le dan generalmente la razón, ya lo sabe: juega usted sobre seguro. Ya ve, ni siquiera estoy seguro de que France-dimanche, a quien la dirijo, publique esta carta: ¿qué me quedará para luchar contra sus calumnias? No luche así, M Faber, y créame: si sé que es cobarde, nunca eludiré a un adversario, incluso mucho más poderoso que yo; puesto que soy yo quien proclama la preeminencia del espíritu sobre la materia y de la inteligencia sobre la brutalidad, me tocará probarlo; y si fracaso, fracasaré sin gloria, como todos los tipos que duermen bajo un metro de tierra y cuya muerte no ha servido realmente para dar a los supervivientes el gusto de la paz. Pero por favor, no finja que cree que cuando yo insulto a esa ignominia que es la guerra, insulto a los desgraciados que son las víctimas: son procedimientos característicos de aquellos que los emplean que consisten en fingir no comprender; y en vez de tomarle por un hipócrita me atrevo a esperar que en realidad usted no había comprendido nada y que la presente disipará felizmente las tinieblas. Y un consejo: si la radio le aburre, gire el botón o regale su aparato; es lo que yo he hecho desde hace seis años; elija lo que le guste, pero deje a la gente cantar, y escuchar lo que les gusta. ¿Era acaso la libertad en general que usted defendía cuando luchaba o la libertad de pensar como M Faber?

Muy cordialmente,

Boris Vian


  1. En el francés original usa la expresión "de bon guerre", utilizada para señalar una acción hábil de un adversario, tal vez dura, pero legítima. A lo largo de la carta, Vian irá jugando con esta expresión hablando de buenas y malas guerras. 
  2. Aquí Vian juega con el doble sentido del verbo "regretter", que significa tanto lamentar como añorar. 

20 febrero 2011

Todo en su sitio

En días como hoy, pienso que Everything in its right place es una buena metáfora de la vida: un caos desasosegante en el que te repites que todo está bien y sabes adonde vas. Todo está en su sitio, gritas desesperado, intentando convencer al mundo y a ti mismo, crear la realidad con palabras. Mientras, por detrás, todo va cayendo en pedazos.

La versión en directo acaba de completar la imagen: al final, salimos de cuadro y sólo quedan, durante un breve lapso, algunos ecos distorsionados. Después, silencio.

24 febrero 2009

Anuncios en Spotify

Tras unos días alejado de mi ordenador y mis altavoces -por causas ajenas a mi voluntad, por supuesto- y mi Spotify, hoy por fin he podido volver a las malas costumbres, lo que me ha permitido escuchar mi primer anuncio "comercial" -es decir, no de los que intentan venderte la absurda versión premium- en Spotify. Claro que tratándose de esta maravilla de programa, el estreno no podía ser de cualquier manera: estaba escuchando una lista que me he hecho con (algunas de) las mejores canciones de Calamaro cuando me ha saltado un anuncio de Cruz Roja pidiendo ayuda para Gaza y, acto seguido, ha sonado Un poco de diente por diente, una canción que incluye versos como: 

Qué placer imaginar venganza contra paramilitar,
urgente justicia divina,
porque viven en la casa de la esquina
no la podría incendiar y quedarme escuchando gritar
a toda la familia y oír el ruido de rotas derrotas.
Odio independiente, ojo por ojo, diente por diente,
entre tanta canción de amor quiero una de justicia y rencor
(...)
vale la pena pensar que somos diferentes clases de animales
y exterminar con seriedad, con frialdad y devolverte la dignidad. 

¿No es una deliciosa coincidencia?

07 junio 2008

Versiones 2: Toma este vals

No es ningún secreto que Leonard Cohen admira profundamente a Federico García Lorca, un espejo en el que siempre se ha mirado; hasta ha llamado Lorca a su hija. De ese amor por el poeta granadino surgió el tema Take This Waltz, adaptación del bello poema Pequeño vals vienés [¡una página del MAT! (?)], del que aquí pondremos un ejemplo que, aun con el final cortado, da una idea de la grandeza de la canción.


Cuando Enrique Morente y Lagartija Nick se pusieron a revolucionar un poco el mundo del rock flamenco a mediados de los noventa con Omega, no dejaron pasar la oportunidad de devolver la canción a sus orígenes, readaptándola a la letra original de Lorca para que la interpretara un cantaor de la talla de Morente. El resultado, estremecedor (aquí directamente sin video, pero lo que cuenta es el audio decente):

El álbum también cuenta con otras dos versiones de Cohen: Mahattan (First We Take Manhattan [perdónenle, eran los 80]) y Aleluya (Hallelujah no.2). Ninguna desmerece a las del canadiense. La mezcla del saber hacer de ambos lados del oceáno resulta especialmente fructífera.

Para terminar de rizar el rizo, la canción de Cohen inspirada en un poema español, destraducida y adaptada por flamencos, vuelve a manos americanas para ser cantada por Adam Cohen, hijo de Leonard. Con resultado... diremos que no tan excelso como los anteriores.

El domingo 20 de julio, ambas versiones se verán las caras en el FIB 2008. Afortunados aquellos que puedan presenciarlo.

12 mayo 2008

Malditos festivales (2)

Ya lo escribía hace cosa de un año: lo de los festivales se está desquiciando. Vean si no lo que cuenta uno de los organizadores del Sonorama en sus foros:

creemos que el cartel representa lo mejor dentro de lo que a dia de hoy existe disponible en nuestro querido pais, eso o repetir los del año pasado

para que os hagais una idea de como va esto, Franz Ferdinanz cobra aprox 300.000 euros, es decir 50 kilos, y a Kaiser Chiefs le han pagado esa cifra, Radiohead? 1 millon de euros, y mejor no sigo

de verdad chicos, este año la junta rebaja al 50 por ciento la ayuda al sonorama, ademas de habernos suprimido otras, y el festival esta costando mucho mucho este año para sacarlo adelante...

por ultimo donde veis estos grupos en 3 dias por 50 euros a dia de hoy? el problema son las grandes agencias y los ¿grandes? festivales que revientan los precios y el negocio, y pagan a grupos 10 veces lo que valen, y mientras los managers partiendose la polla en Inglaterra y tocando en Reading por lo que les dan...

asi nos va

La cosa está bastante chunga y, aún así, se marcan el siguiente cartel (todavía por completar):

  • THE GIFT
  • NADA SURF
  • QUIQUE GONZALEZ
  • KRAKOVIA
  • NIÑOS MUTANTES
  • VETUSTA MORLA
  • STANDSTILL
  • IVAN FERREIRO
  • GOGOL BORDELLO
  • DELUXE
  • SIDONIE
  • LORI MEYERS
  • LOVE OF LESBIAN
  • LA MALA
  • FACTO DE LA FE
  • EL COLUMPIO ASESINO
  • LUCAS 15
  • JOSELE SANTIAGO
  • THE RIGHT ONS
  • COOPER
  • JET LAG
  • TRIANGULO DE AMOR BIZARRO
  • LOS HOMBRECILLOS VERDES
  • FUMESTONES

Si no encuentran irresistible al menos una de las dos docenas de bandas que forman el cartel es que no tienen alma. Yo creo que ya sé, un año más, qué voy a hacer para mediados de agosto. Aranda de Duero, allá vamos.

20 marzo 2008

Hallelujah!

Parece ser que hace un par de semanas (yo a mi ritmo, me he enterado hoy en Je ne sais pop) la canción Hallelujah interpretada por Jeff Buckley fue la más descargada en EE.UU. por culpa de su interpretación en American Idol a cargo de un rastudo que la corta cuando no lleva ni la mitad. Dejo a elección de cada uno atreverse a verlo o no.

Pero aprovechando la coyuntura y que su creador, Leonard Cohen ha entrado recientmente en el Rock and Roll Hall of Fame, vamos a hacer un repaso por una de las canciones más versionadas de la historia. Empezaremos con el grande, enorme, grave Cohen que la escribió en un fabuloso vídeo víctima de la época:

Tan versionada, de hecho, que resulta imposible encontrar un directo del propio Leonard Cohen en Youtube. Imprescindible conocer su versión en el disco Live.

Pero volvamos a las versiones ajenas. El que hizo que la canción fuera lo que es hoy en día, un cantante fundamental para entender la música moderna que transportó el Hallelujah a un nuevo nivel, desnudándola para elevarla a las alturas. Sí señores, Jeff Buckley:

(Tienen actuaciones del señor Buckley a porrillo en el mismo sitio y si no siempre se pueden remitir al original de estudio.) La canción se siguió versionando tras la muerte de Jeff Buckley al estilo de éste, pero nadie se acercó hasta la aparición de Rufus Wainwright, a quien tuvimos el privilegio de ver en el FIB hace un par de años interpretándola junto a su hermana Martha. Los pelos como escarpias. Algo parecido a esto (que los desgraciados que lo subieron no me dejan "embeber"), aunque habría que añadir al público susurrando "aleluya" en el estribillo, transportados y sin artevernos a alzar la voz y romper el hechizo.

Y para celebrar la entrad del señor Cohen en el Hall of Fame, el a veces excesivo pero más veces apasionado y sentimental Damien Rice también cantó la canción de marras:

Hay versiones para dar y tomar. Lo raro es el artista que no ha sucumbido a incluirla en algún directo. De Bon Jovi a Deluxe, toda una generación marcada por Hallelujah.

12 junio 2007

Malditos festivales

Hasta las narices de tanto festival. Llevan años proliferando como setas y a estas alturas incluso Villarrebuznos de Abajo tiene su propio fin de semana en el que tocan las grandes bandas del momento. Y claro, como ahora lo "indie" es lo que está de moda, puedes acabar de músicos independientes y poperos hasta la coronilla. Hemos pasado de unas pocas citas en las que se reunía lo mejorcito del año más alguna vieja gloria a una oferta desbocada, llena de carteles atractivos pero que no acaban de redondearse. Lo cual ha llevado a una guerra de precios realmente salvaje de la que los músicos sacarán una buena talegada, pero que irremediablemente repercute en los bolsillos que pagan esto. Básicamente, los nuestros. Sin embargo, confío en que sufrirán también los especuladores organizadores de buena parte de estos eventos, de forma que el mercado termine por regular esta carrera sin control haciendo cumpir sus leyes: los más débiles se quedarán en el camino y los grandes lo aprovecharán, iniciando de nuevo una hegemonía de unos pocos (que pueden llegar a ser una cantidad considerable). Una oferta asumible por el público.

Pero el problema no es únicamente la sobreabundancia de festivales. El problema es todo lo que implica. Para empezar, el mismo concepto puede resultar un tanto decepcionante: crees que vas a ver a tus grupos favoritos tocando unos detrás de otros y, vale, sí, puedes hacerlo, aunque en conciertos que muchas veces no llegan a la hora, rodeado de una cantidad indecente de personas (con lo que no tienes más remedio que seguirlo por las pantallas) y, en el peor de los casos, con un sonido pobre. Como encima les suelen pagar una riñonada (al menos a los cabezas de cartel de cualquier festival de mediano tamaño), mucho más de lo que exigirían por caché en una actuación normal, los grandes grupos renuncian a una gira normal por salas o estadios en favor de una única actuación de duración reducida en medio del verano. Y ahí sí que perdemos todos, especialmente los seguidores de algunos grupos. ¿Cuándo vendrá Arcade Fire de gira por esta península? ¿Por qué Wilco no nos va a deleitar en las salas con su nuevo disco? ¿Y qué pasa con...? La lista se hace interminable

Por mí se pueden ir todos a la mierda. Quiero ver en conciertos de verdad, de al menos dos horas, a los White Stripes, a Clap Your Hands Say Yeah, a PJ Harvey, a Kings of Leon, a las Pipettes... por citar algunos de los casos más sangrantes de grupos que (que yo me haya enterado) no han venido por estas tierras a presentar sus últimos trabajos en condiciones. Viendo el panorama, este año me voy a pasar el momento álgido de la temporada festivalera en tierras escandinavas, no vaya a entrarme la tentación y me olvide de mis palabras. Eso sí, para el Sonorama espero estar en la meseta castellana.

08 junio 2007

Saca la lengua para bailar

Lugar: Joy Eslava, Madrid
Fecha: 5 días a.C.(*)

Es una gozada ver a un grupo como Los Ronaldos en directo: están sueltos, se lo pasan bien y transmiten esa alegría al público. Y, sobre todo, ofrecen una deliciosa dosis de rock 'n roll.

Anoche en la Joy Eslava (todavía no me creo que hagan estos conciertos para arrastraos en semejante "sala") se vivió una vibrante noche musical. Los Ronaldos dieron un repaso a sus grandes éxitos, incluyendo alguna de las nuevas composiciones, para redondear una actuación enérgica de rock que cae hacia el blues en los momentos más contenidos. Con los años han ganado en experiencia, manteniendo un excelente repertorio de canciones llenas de fuerza, canciones con las que morderse la lengua en una sonrisa irónica entre coro y coro. Sin lugar a dudas siguen en forma y son capaces de sobreponerse a las adversidades: cuando comenzaban a atacar una versión de La Marabunta el sonido se fue al garete; no sólo cortó el ritmo del concierto, sino que desde entonces no volvió a sonar igual de bien, pero siguieron dándolo todo. De hecho, después del "bis" de rigor hicieron un corrillo para discutir rápidamente si tocaban algo más. Y tocaron. Y después, cuando los pipas amenazaban con empezar a recoger, el público coreó "cerezas" hasta que nos dieron la satisfacción.

No podía faltar la (discreta) colaboración de Iván Ferreiro y Dani Corsa Martín, a los que apenas se escuchó más allá de los (lamentables) gritos de Dani intentando exaltar a un público que parecía más contento sin su presencia. Y ya directamente como cotilleo, he de decir que me encontré a Carlos Tarque (M-Clan) en la barra cuando fui a aprovisionarme :P.

(*) a.C.: antes de Campos (N. del E.).

29 mayo 2007

We can't wait for june

29. Escuchar a los Beach Boys mientras te bañas en los primeros rayos de sol del verano.

De la lista 100 cosas que hacen que la vida valga la pena.

16 abril 2007

La Leyenda de Los Planetas

Acudíamos al concierto de presentación de Los Planetas con expectación y miedo. Por lo que habíamos podido escuchar de La leyenda del espacio, disponible en su web desde hace algunas semanas, la cosa prometía ser interesante; por los comentarios que se leen sobre sus conciertos, podíamos esperar cualquier desastre. Así son ellos: imprevisibles: lo mismo tienen el día inspirado y hacen unas versiones fantásticas de sus propias canciones o están de malas y sólo consiguen hacer ruido. O ambas cosas.

Llegamos hasta La Riviera por los nuevos túneles de Gallardón y aparcamos sin problemas en los alrededores. Quedaba menos de una hora para el concierto y no parecía que hubiera mucha gente por allí. ¿Se habrían excedido programando dos fechas? Decidimos descubrirlo con unas cervezas en la mano mientras esperábamos al resto de la plantilla. Media hora después la cola era suficiente como para tomársela en serio y ponerse en ella. De Prin' La Lá mejor olvidarnos, a pesar de la curiosidad que teníamos por ver a las niñas en el escenario. Siempre nos perdemos a los teloneros bebiendo en la calle. El caso es que para las nueve y cuarto estábamos dentro. Si no hubo lleno, tampoco sobró mucho sitio.

En los primeros cinco segundos de concierto cundió el pánico: J se acercó al micrófono como si estuviera cantando pero su voz era prácticamente inaudible. Sí, menos que en los discos. ¿Nos tocaría sufrir una de sus noches tontas? Afortunadamente, la cosa mejoró hasta alcanzar un nivel aceptable en los minutos siguientes. Eso sí, con unos acoples que daba gusto.

Comenzaron con las canciones de su último disco, recorriendo un camino desde lo más planetario hasta el estallido pop de Reunión en la cumbre y Alegrías del incendio, todo ello acompañado por proyecciones de corte flamenco (sillas cual Saura, vírgenes, geometrías árabes) y un más que decente juego de luces. Despachadas las novedades, pasaron a un repertorio más clásico, repasando prácticamente todos sus discos: Super 8 (De viaje), Una semana en el motor de un autobús (Segundo premio -suficiente para dar la entrada por amortizada-, Montañas de basura), Unidad de desplazamiento (Santos que yo te pinté, Maniobra de evasión, Que no sea Kang, por favor, Un buen día), Contra la Ley de la Gravedad (Devuélveme la pasta, Canción del fin del mundo, Deberes y Privilegios). Más mis seguros olvidos.

Tras un breve descanso volvieron con energías renovadas para atacar Pesadilla en el parque de atracciones y culminar con el final apoteósico de La Copa de Europa. Yo soy más de Toxicosmos, pero tampoco es como para hacerle ascos a ese temazo, y menos con el desarrolo instrumental/muro de sonido con el que culminaron el recital.

Por ponerle alguna pega al concierto, aparte de un sonido algo más cuidado (aunque con Los Planetas nunca sabes hasta qué punto es lo que ellos buscan y hasta cuál es descuido), se hubiera agradecido alguna colaboración flamenca, siendo la más obvia la Enrique Morente en Tendrá que haber un camino. Por otra parte, me habría ahorrado alguna canción del disco previo, especialmente Deberes y privilegios, que sonó bastante pobre, en favor de algo de Super 8 o Pop, por no recurrir a los siempre excelentes Una semana... o Unidad de desplazamiento y así dar una alegría a quienes les siguen desde los inicios, grupo en el que no me encuentro.

Como nota de crónica social, mencionar la presencia de personalidades como Iván Ferreiro (que últimamente intenta imitarme el peinado), Juan Aguirre o Christina Rosenvinge.

12 febrero 2007

Teoría del 6

Desde hace tiempo vengo recogiendo pruebas que confirmen una intuición que tengo y que podríamos enunciar de la siguiente manera:

En todo buen disco la sexta canción es buena

Esto realmente no es una condición necesaria ni suficiente, ni afirma que sea La Mejor Canción del Disco, así que es una idea tirando a incompleta, pero en la que no puedo evitar recaer cuando me topo con un disco que me gusta. He aquí una pequeña lista de ejemplos hecha sobre la marcha:


  • OK Computer, de Radiohead. Sexta canción: Karma Police.
  • The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd: Money. También en The Wall con Mother. En Wish You Were Here no se cumple porque sólo hay cinco cortes.
  • Yankee Hotel Foxtrot, de Wilco: Ashes of American Flags.
  • A Ghost is Born, también de Wilco: Handshake Drugs.
  • Ultrasónica y Manual para los Fieles, de Piratas: Jugar con los Coches y Mi Matadero Clandestino, respectivamente.
  • Grace, de Jeff Buckley: Hallelujah.
  • Clap Your Hands Say Yeah, de ellos mismos: The Skin of my Yellow Country Teeth.
  • If Things Were to Go Wrong, de Deluxe: Bienvenido al Final.
  • Flamingos, de Bunbury: Lady Blue.
  • Unknown Pleasures, de Joy Division: She's Lost Control.
  • Love Is Hell, de Ryan Adams: Wonderwall.
  • Highway 61 Revisited, de Bob Dylan: Queen Jane Approximately (o con Stuck inside of mobile with the Menphis Blues again en Blonde on Blonde, o con...).
  • The Doors: Light my Fire.

La verdad es que una vez que coges carrerilla cuesta dejarlo. Como sois una caterva de desgraciados seguro que estáis pensando en contraejemplos, pero os animo a que contribuyáis a la causa. ¿Puedes añadir algún título a la lista?

06 noviembre 2006

¿De quién es la cultura?

Buscando información sobre Jeff Tweedy después de enterarme de que viene por Madrid, he ido a dar con el siguiente vídeo de Lawrence Lessig:



Para que practiquéis un poquito el inglés.

04 agosto 2006

Crónicas de Benicàssim (I)

Disclaimer: Esto es una obra de ficción. Cualquier parecido con personas o hechos reales es pura coincidencia. Por supuesto, yo no soy yo. O yo no es yo. Yo es el que firma los artículos.


Día -1

La noche anterior a la partida me quedo escribiendo una carta hasta las tantas de la madrugada y me rebano la yema del dedo plegándola. ¿Tiene esto interés para el lector? Lo dudo. Pero puede servir como introducción desconcertante. Y no veáis cómo escocía la herida, tanto física como espiritualmente.

Día 0

A pesar de que el autobús sale a las doce, casi lo pierdo. Llego sudando después de media hora de carreras por la calle y los pasillos del metro para conseguir subirme un par de minutos antes de que cerraran las puertas. En mi asiento hay una chica bastante guapa; trato de explicárselo -que se ha sentado en mi sitio, no lo buena que está; supongo que es plenamente consciente de lo segundo- lo más educadamente que puedo, aún sin resuello y con goterones resbalando por mi frente. Ella se quita disculpándose, como no había nadie... y se va un par de filas más allá, dejándome dos asientos para mí; sin compañía en un viaje de seis horas. No sé si aguantaré tanto tiempo callado. Da igual. El autobús arranca y ya nada puede separarme del FIB. Mierda, me he olvidado de echar la carta.

Al filo de las seis de la tarde desembarco en Benicàssim y en apenas una hora consigo llegar a mi camping. Ya tengo la tienda plantada, y bebida para ponernos a tono. Entre montar el toldo que he llevado, organizar un poco las cosas y trago va, trago viene, nos perdemos al Señor Mostaza, y mira que unos cuantos teníamos ganas de verle en directo. En vista de que, con permiso de Tom Verlaine, no hay ninguna actuación interesante hasta los Sunday Drivers, pasada la medianoche, decidimos reservar fuerzas y seguirnos tajando tranquilamente mientras se pone el sol. Y aún llegaríamos apurados a los toledanos. Como todavía no he canjeado la entrada por la pulsera, Juani y yo nos adelantamos, temiendo que haya cola. O esa era la excusa. Consigo pulsera en un par de minutos y, después de esperar infructuosamente a que lleguen los demás, dejamos, con gran dolor para el corazón y alivio para nuestros hígados, la mitad del alcohol en la puerta para pasar a los diez minutos de concierto. Llegamos mientras entonan Only In The Dark Days, sorprendiéndonos con el acompañamiento de la orquesta de cuerda. Concierto correcto, sin mayor novedad, con su Little Heart Attacks malamente coreado por el público -es lo que tienen estos macrofestivales llenos de guiris que desconocen la cultura local- y On My Mind como colofón. Aprovechamos el final para reintegrarnos en la vida grupal y conocer un poco el recinto; en particular, los baños y dónde conseguir cerveza. De nuevo hay tiempo muerto hasta que toquen Scissor Sisters a las tres de la madrugada, empleado en mantener la zorra -que a estas alturas es considerable- y tomar contacto con la pista pop, refugio de buena música.

Nos volvemos a separar Juani, el Canario y yo para ver a las hermanas, que han colgado unas gigantescas tijeras luminosas en el escenario con las que amenazan destrozarnos. Afortunadamente es así, y bailamos imparables tema tras tema. Mediado el concierto, ya se le ha acercado una inglesa a Juani: rubia, metro setenta... por metro setenta; realmente poco agraciada. El resto nos burlamos sin mucho disimulo mientras él le da largas diplomáticamente. Poco después noto que alguien me toca el pelo. Me vuelvo esperando encontrar a cualquier conocido que me haya localizado por mis rizos, pero resulta que es una guiri subida a hombros de un calvo. Sonrío y sigo bailando. Quizá fue un simple roce en pleno éxtasis danzante. Pero no, segundos más tarde me acaricia el pelo y el calvo me asegura que le gusta mi pelo. Que a ella le gusta mi pelo, quiero decir;el alopécico no llegó a manifestarme su opinión. La miro con nuevos ojos y, tal vez sea la descomunal curda que he estado trabajando, parece que la chica está bastante bien hecha. Medidas normales, dos ojos, dos agujeros en la nariz, la cantidad de apéndices y extremidades que caben esperar -ni menos ni, juraría, tampoco más-. El calvo vuelve a interceder y dice que le molo. She fancies you. Según el diccionario de Cambridge: “MAINLY UK INFORMAL to be sexually attracted to someone”, la frase no tiene muchas interpretaciones. Sólo dos: o la guiri me quiere truñir o el calvo me está vacilando. Tranquilo, será lo segundo. Sin embargo la chica desciende al nivel del suelo y acaba bailando a mi lado. Mis amigos han desaparecido del horizonte. ¿Es hora de meterle mano? ¿Aunque sólo sea un poquito? Hasta ahora ella ha llevado la iniciativa... cualquier persona sensata acabaría la frase con “...así que ya es hora de que dé yo un paso al frente”; en cambio, mi razonamiento dice “... y la cosa tiene buena pinta, así que puede seguir llevándola ella”. Inmerso en estas cuestiones filosóficas, Scissor Sisters se ponen a asesinar el Comfortably Numb de Pink Floyd y, cegado por la alegría, me voy a abrazar a Juani en una rápida escaramuza y vuelvo a mi posición. Me reconcilio con la canción. También me doy cuenta de que estoy demasiado cocido para mantener una conversación con un mínimo de coherencia. No digamos ya en inglés.

Acaba el concierto y voy a ver qué hacen las amistades. ¿Nos vamos? La gente comienza a retirarse, de modo que intento volver con mi inglesa a aclarar definitivamente el asunto. Sin embargo, otro síntoma del lamentable estado etílico agudizado por las altas horas de la noche: soy incapaz de distinguir un elefante a dos metros; no digamos ya una sílfide como la que yo estoy buscando. Adiós a la traca final de fin de fiesta. Quién sabe, quizá sea esa morena que hay cerca de un calvo besando a un maromo descomunal; quizá dejé a la mujer destrozada, con dos palmos de narices cuando creía que ya me tenía en el bote. Desde luego, no era mi intención.

Viendo que por ese frente tengo poco futuro, vuelvo a encontrarme con quienes no me van a dejar tirado. Otra ración de pista de baile, hasta que ya no nos aguanta el cuerpo y nos vamos a dormirla al campamento. Casi las seis de la madrugada. Tropiezo con cada viento que se interpone en mi camino. En nuestra tienda Saleroso IV nos da la bienvenida relinchando.

29 junio 2006

Festivales de verano (II): Sonorama

Por fin se publica el cartel "definitivo" (parece que aún cabe alguna sorpresilla) del , un festival que se ha ido abriendo paso en los últimos años a base de traer buenos grupos a un precio irrisorio. Y este año no defraudan: por menos de la tercera parte de, por ejemplo, el FIB, consiguen dos días de actuaciones de calidad, con una cierta mezcla entre grupos emergentes y consagrados, pero siempre grupos de los que has oído hablar. No como el de este año -qué manía comparatoria- que tiene unos cabezas de cartel impresionantes y luego un insondable vacío. Y eso que, poco a poco, ha ido añadiendo una segunda fila algo más aceptable con nombres como Manta Ray, Nada Surf o Babyshambles. Por supuesto, iré a Benicàssim; no voy a ser coherente con mis opiniones.
Sin embargo, hablábamos del festival de Aranda de Duero. Hay artistas españoles tan atractivos como Iván Ferreiro, Nacho Vegas, Lori Meyers y Maga; también foráneos de la talla de de Asian Dub Foundation, Yeah Yeah Yeahs o Babasónicos, por citar los que más me llaman la atención. Todo ello por 45€ de nada (y eran 35 ¡treinta y cinco! hasta el primero de junio). A ver si consigo convencer a algún loco para pasar un agradable fin de semana de agosto en un pueblo de Castilla.

26 junio 2006

El criticón

El viernes pasado, como estaba anunciado, actuaron los Fast Drink Boys en Aranjuez. Así que me fui para allá, a pesar de la distancia y el cansancio mortal de tantos exámenes y de haberlos acabado aquella misma mañana. Fijaos si estaba cansado que, en lugar de ver a la selección española, me eché la siesta. Con lo que a mí me gusta el fútbol. El caso es que al caer la tarde estábamos dando vueltas por Arancity buscando el tugurio donde tocaban.

Unas copas después, con media hora de retraso, como los profesionales, el cantarrista se subió al escenario para desgranarnos sus mejores composiciones. Cualquier persona en su sano juicio saldría del paso con un par de halagos superficiales y poco comprometedores, pero parece que, a costa de practicar -y exigir- cierta honestidad brutal, me toca el papel de House y he de ser sincero. Manos a la obra. Me sorprendió realmente el tono llorón de las canciones. Ahora entiendo mejor algunas de las inclinaciones musicales de Juani; y me lleva a insistirle en que escuche a Leonard Cohen, llorón sobón por excelencia. La letra de la canciones me costó realmente seguirla, tan solo capté algún fragmento de algo parecido al inglés entre ululares y fonemas inconexos. El sonido del sitio tampoco ayudaba mucho. Y, una vez repartidos los palos que se esperaban, solo me queda decir que me gustó, siendo una escucha tan mediocre. Las canciones estaban bien elaboradas, tenían distintos matices y llegaban. Quizá en algún momento abusaba de los mencionados ululares, pero también puede ser debido a la pobre ecualización.

Cantarrista

Uno, al que le gusta la música pero es incapaz de crear nada, aprecia el valor que tiene. Más todavía subirse (sí, hombre, subirse ahí arriba) y defenderlo. No como estas chorradas que uno escribe desde la seguridad del teclado, sin ver la cara del que lee. Quizá nos podamos asociar: yo escribo letras en la sombra y el las canta. No creo. Nunca he tenido sentido del ritmo como para hacer poesía. De crear figuras mejor ni hablamos. Volvamos, que me desvío mucho. Soy tan egocéntrico que me pongo a criticar a otros y acabo hablando de mí.

Acabó el artista invitado con una creación psicodélica digna de cualquier auténtico artista suficientemente drogado. La atmósfera quedó algo melancólica después de ver al hombre exhibiendo su corazoncito y otros órganos en el escenario. Sin embargo, era noche de fiesta, de drogas y rock and roll. Al poco, como sin querer, empezaron a sonar los acordes de Where is my mind?, mientras los miembros de Fast Drink Boys iban subiendo de uno en uno a la tarima en una cuidada puesta en escena. Qué bien suenan los Pixies con seis cuerdas y un cantante. Desgranaron todo un repertorio de grandes canciones de ayer y hoy, de Berry a Interpol, de los Ramones a los Strokes. Y con la colaboración especial de Alejandro versionando a los Doors. Esta vez hubo bis y todo para llegar a un total, si no me fallan las cuentas, de catorce canciones que el público asistente bailó y coreó entregado.


Intensidad

Ah, las fotos no es que estén movidas, es que soy así de guay.

24 junio 2006

Vera

Does anybody here remember Vera Lynn?
Remember how she said that
We would meet again
Some sunny day?
Vera! Vera!
What has become of you?
Does anybody else here
Feel the way I do?

Pink Floyd, claro.

18 junio 2006

Fast Drink Boys en concierto

El próximo viernes 23 de junio actuarán The Fast Drink Boys (adónde piensan ir con semejante nombre) en El Laurel de Baco (C/ Eras, Aranjuez). Buen rock&roll de ayer y hoy en un concierto que promete marcar el inicio de una nueva época. Por lo menos, el comienzo del verano.
Y para calentar el ambiente, nada menos que Juani con su guitarra. No se lo pierdan. Venga, hombre, que invito a una ronda.

28 mayo 2006

Festivales de verano (I): Indyspensable

La temporada de festivales se nos echa encima y, aunque en rigor todavía estemos en primavera, el próximo fin de semana tenemos la primera cita en la capital: el Indyspensable.
El Indyspensable no es un festival al uso. Más bien, podría pasar por las fiestas patronales de Villaverde: un auditorio que cualquiera confundiría con unas simples canchas de deportes, sin ningún control de acceso, junto a la antigua carretera de Andalucía. Lo que marca la diferencia son los grupos que actúan. Como se puede deducir por el título, no se gastan el presupuesto del distrito en triunfitos y otros éxitos de la temporada, sino en grupos de la escena indie. Empezaron muy fuerte el primer año con El Columpio Asesino, Jet Lag, Maga, Niños Mutantes y Deluxe; el segundo se les jodió un poco con la aparición del Metrorock y ciertas cláusulas de exclusividad. Este año... parece que la cosa está un poco mal: según cuentan los organizadores del Sonorama, se ha desatado una lucha feroz entre festivales por traer a los mejores grupos y, aunque esto no afecta tanto a los que tienen predilección por grupos raritos, se ha notado en que el cartel no se anunció hasta un par de semanas antes del festival. Y tampoco es que me mate el resultado.
La cercanía de los exámenes pone las cosas difíciles, especialmente después de los éxitos cosechados en febrero, pero aun así sacaré tiempo para ir a ver a Nacho Vegas la noche del viernes. Tengo ganas de verle en directo. Y encima gratis.

21 mayo 2006

Eurovisión

Sorpresa en la tele. Anda la gente del sector revuelta porque el Festival de Eurovisión de este año ha ido a parar a Finlandia, que nunca se había comido una rosca en esto, y precisamente cuando presentan un grupo estrafalario de heavy o algo así. Unos tipos más disfrazados que los extras de El Señor de los Anillos que en lugar de darse al pop más banal y comercial se decantan por el rock duro. Pues ole.
No he escuchado la canción ni he visto más imágenes que las aparecidas en algún medio de comunicación, pero eso es lo de menos. Olé sus huevos. Los suyos y los de los finlandeses que se atrevieron a llevarlos. Por fin alguien apuesta por hacer algo diferente en lugar de presentar el mismo producto que todos. No sé si son buenos o malos, si la puesta en escena, además de agresiva, era efectiva; sólo sé que eran algo distinto, que se salía de lo habitual y que, seguramente gracias a eso, han ganado. A ver si por fin las academias se enteran de que no se trata de homogeneizar culturas, cantar cosas en inglés de estribillo pegadizo y montar una coreografía con macizorras. Sobre todo, no se trata de crear una canción que vaya a gustar a los jurados; la música no va de eso. Hay que ser original, arriesgarse al rechazo, sorprender y creer en lo que uno ha hecho porque es lo quiere y porque cree que es bueno. Y luego defenderlo.
Cualquiera diría que me importan algo los concursos estos. Simplemente, es un buen exponente de la música actual: un mercado en el que las composiciones se diseñan pensando en el cliente que lo va a escuchar (el target, que le llaman) y todos ofrecen lo mismo porque es lo que se va a comprar. Con el papel fundamental de los medios de comunicación, claro. Por eso, que una cadena estatal se atreva a romper la tendencia es una buena noticia. Y mejor todavía la constatación de que hay vida fuera de la tendencia dominante y el público es sensible a ello.