25 diciembre 2007

Carrefour les desea feliz Navidad

Desde el advenimiento de la Democracia los vecinos de Hortaleza vienen realizando su propia Cabalgata de Reyes. Se reúnen distintas asociaciones, deciden el tema de cada carroza, la diseñan, presentan un presupuesto a la Junta de Distrito, reciben el dinero y ponen en marcha el plan. Por fin, la noche del cinco de enero se disfrazan y recorren todo el distrito repartiendo caramelos e ilusión. No es la cabalgata más espectacular, pero es una actividad bonita en la que se implican gentes de todo el barrio, de forma altruista, para disfrute de los más pequeños. Este año no.

La nueva concejal de Hortaleza, Elena Sánchez Gallar, hasta las elecciones de mayo responsable de Ciudad Lineal, ha decidido como su primera acción en el cargo privatizar el evento en base a dos argumentos: la seguridad y la excelencia. El primero es absurdo y apenas se mantiene en pie, pues en veinte años nadie recuerda incidente alguno digno de mencionarse ni durante la cabalgata ni durante su preparación; y en todo caso siempre se puede buscar alguna fórmula para mejorar la seguridad dentro del sistema tradicional. El segundo resulta un insulto a la gente que ha trabajado en las carrozas a lo largo de todo este tiempo, diciéndoles que sus creaciones son una basura, por más que confesó no haber acudido nunca a la celebración. Os merecéis algo mejor, os guste o no (hacia el minuto 8:30).

La organización se ha abierto a concurso público. Curiosamente, sólo se ha presentado una empresa, Yeiyeba SL, que se ha llevado el encargo y 70.000 euros. Más de lo que han dado jamás como subvenciones a los vecinos, claro, así ya podrán montarse una cabalgata mejor. Sin embargo, no es sólo dinero que va a mayor lucro de dicha empresa, es también dinero que deja de circular por el barrio. Hasta ahora las asociaciones construían sus carrozas comprando listones al carpintero de la esquina, papeles a la papelería de enfrente, pinturas en aquel taller... todos estos pequeños comercios dejan de benerficiarse con la actividad.

Por supuesto, más allá del interés económico, está la implicación de la gente que se reúne y trabaja para un proyecto común, estrechando lazos entre vecinos. Cientos de personas que colaboraban a lo largo de un mes y conseguían sacar adelante un tinglado de estas proporciones. Es preferible que el tipo de ahí al lado siga siendo un extraño. Y los niños, ¿es que nadie va a pensar en los niños? A todos esos chavales que elegían el tema de la carroza, que se pasaban diciembre haciendo manualidades, que se construían un disfraz, ¿qué les queda? Todavía les dejan subirse a las carrozas (patrocinadas) a lanzar caramelos, pero la ilusión no es la misma.

Para rematar, el tradicional recorrido por todos los barrios del ditrito es sustituido por el "del distrito en expansión, adonde llega el metro y el autobús", según la concejal. Es decir, en torno a la zona bonita, la del centro comercial en el acabará (esta vez, por cierto, sin los fuegos artificiales de toda la vida), y obviando esos guetos de la UVA, Santa María, San Lorenzo. No nos vayan a estropear la foto.

Todo esto ha llevado a que las asociaciones que hasta ahora se encargaban de la cabalgata se movilicen en contra de esta privatización. Enviaron una carta a la ínclita y ya se han hecho eco del asunto varios medios de comunicación. Ahora andan recogiendo firmas para presentar ante la Junta de Distrito, aunque sin muchas esperanzas en poder cambiar algo. El debate interno se divide entre los que quieren seguir participando en lo poco que todavía les dejan y los que se niegan rotundamente a entrar en el juego y proponen acciones de boicot. Yo, desde luego, me alinearía con esta senda kamikaze: haría propaganda en el barrio para disuadir a los vecinos de acercarse al desfile; aseguraría a la organización que acudiríamos a subirnos en las carrozas y luego les dejaría plantados o sacaría pancartas de protesta desde las alturas o lanzaría pasquines junto a los caramelos; o me plantaría en medio del recorrido para hacer visible la protesta. Tratar, en fin, de conservar algo de dignidad.

Leyendo el título alguien podría haber pensado que iba a empezar a despotricar contra estas felices fiestas por el cariz consumista que han ido adquiriendo. Nada más lejos de mi intención. Como dice el imprescindible Rafael Reig, lo bueno de estas fechas no es aproximarnos a Dios, sino que "está en las comilonas y las borracherías bien acompañado" y en el recuerdo de las alegrías infantiles, añado. Vacaciones, gente nueva en casa, dulces, regalos, películas de dibujos, banquetes pantagruélicos y algún sorbito de champán. Pero, más allá de todas las cosas materiales, se percibía también un ambiente más relajado, alegre, cercano. Los problemas de todo el año quedaban en un segundo plano en pos de la concordia familiar, de una atmósfera de inocencia para los niños.

Eso es lo que han arrebatado a los vecinos de Hortaleza, la posibilidad de unirse al psicópata del piso de arriba que arrastra muebles los domingos por la mañana y a la desalmada que fríe sardinas en el balcón cuando terminas de tender la ropa y al cerdo que deja la basura chorreante en mitad del descansillo y al desgraciado que no centra su coche en la plaza de aparcamiento obligándote a hacer el doble de las maniobras necesarias. Unirse todos, olvidando los roces del día a día, para sacar adelante un proyecto cargado de ilusión que haga felices a los más pequeños y, aunque sea un espejismo de apenas unos días, también a los mayores.

14 diciembre 2007

Iniciación a la lectura

Hace unos años, cuando ya tenía un libro entre mis manos –un antiguo libro de tapas duras- cuando ya había llegado al nudo, a la parte interesante, tuve que dejarlo temporalmente para centrar mi atención en un encargo del colegio, una novela moderna que nos había mandado leer la profesora de lengua.

En el momento en que volví al primero, al libro antiguo de tapas duras encuadernado en cuero, éste me reprendió con acritud:

- Mira, ya me parece mal que te pases el día mirando con deseo cada clásico que se te cruza, que ojees los libros de otros, y soporto que coquetees continuamente con periódicos y revistas, pero que en mitad de nuestra relación te vayas con otra novela es algo inadmisible.

- No es lo que parece. No es lo que estás pensando.

- Claro, y yo soy tonta. ¡Que no fui impresa ayer!

- Es evidente que he estado con otro libro, pero entiéndelo, yo no quería, me obligaron. Yo estoy mucho más a gusto contigo que estás hecha al hombre, a sus gustos y a sus manías. La otra novela, en cambio, acababa de salir de la librería...

- Así que –cortó el libro antiguo de tapas duras encuadernado en cuero con el título en letras doradas- encima te vas con una más joven que yo.

- No. Bueno, sí. No exactamente. ¿Qué importa la época? Aunque si te consuela, tú eres mejor, disfruto mucho más con tu lectura.

- No, no me consuela. Y no soporto que me hayas sido infiel. Creo que lo mejor será dejarlo por un tiempo.

Era una novela de carácter, desde luego. Sin embargo, yo no estaba dispuesto a prorrogar nuestra relación por más tiempo, así que aquella misma tarde terminé con ella.

Durante la semana siguiente estuve demasiado atareado con los estudios como para leer. Al final cayó en mis manos un libro que había leído no hacía tanto, algo pedante, pero que me había gustado mucho:

- Últimamente te veo un tanto alicaído. Si quieres te puedo presentar una novela, vieja amiga mía, compañera de estante en la librería. Es muy simpática e hilarante. Creo que te subirá el ánimo.

Al día siguiente me encontraba con una edición reciente de una disparatada comedia de Mendoza. El libro estaba a estrenar, inmaculado y, claro, como todos los libros nuevos, se encontraba demasiado rígido y le costaba mantenerse abierto por la página. Es más fácil manejar libros que ya se han leído unas cuantas veces. La ventaja de los libros de biblioteca: están algo manoseados y precisamente eso facilita las cosas. Por no mencionar lo maravilloso de poder elegir entre un extenso catálogo sin compromisos, no como cuando compras un libro y te sientes obligado a leerlo entero aunque no te esté gustando.

- Tengo que confesarte que es mi primera vez- dijo una vocecita aguda.

- ¿Qué?- pregunté algo desconcertado.

- Que nunca antes había sido leída. Siquiera hojeada, como casi todas mis compañeras.

- Oh, no te preocupes, no es la primera vez que estoy en una situación parecida. Intenta relajarte, que todo irá bien.

- No sé si estaré a la altura.

- Por ahora vas muy bien: tienes un planteamiento original, algo surrealista, y me estoy divirtiendo mucho. Pero intenta dejar de temblar, que me cuesta leer así.

No deja de tener cierto punto saber que nadie ha tocado ese libro antes.

En ocasiones recaigo en novelas que ya he leído. Un encuentro casual, salta el recuerdo de los buenos tiempos compartidos, y me empiezo a preguntar si será como aquella vez, si sentiré lo mismo que hace cinco años, si realmente sería una experiencia tan maravillosa o ahora, más curtido, con más mundo, más vivencias, se convertiría en una lectura del montón. Alguna vez ha pasado. Con otras, en cambio, la comprobación ha supuesto una mejora: los detalles buenos que recordaba seguían allí y además descubrí algunos nuevos, incluso mejores, por los que anteriormente había pasado sin fijarme o sin ser capaz de verlos.

En cualquier caso, no sé cómo lo hago, pero no me duran nada los libros. Aunque puedo pasar algunos días sin literatura, en seguida me gana el mono y acabo leyendo lo primero que encuentro en la estantería. Un par de tardes, alguna noche si la cosa se pone muy interesante, y adiós. Durante el curso todavía aguanto algunas semanas, incluso meses, con el mismo; supongo que porque apenas nos vemos. Pero es que durante las vacaciones, en especial en el verano, se convierte en un desfile de títulos, sin apenas descompresión entre uno y otro. Todo el día en la playa tirados, sin más compañía que el sol y el murmullo del mar, sin más pertrechos que una toalla y un bote de protector solar, ensayando nuevas posturas con las que evitar que se duerman las extremidades, tan solo interrumpido por algún chapuzón cuando me acaloro demasiado. En esas condiciones extremas puedo llegar a leer cuatro o cinco novelas a la semana.

Ahora mismo, sin embargo, sin saber muy bien cómo ni por qué, me hayo en un laberinto de lecturas cruzadas del que no sé si seré capaz de salir con buen pie: a principios de curso comencé Octubre, octubre, tras cuatro capítulos empecé El jarama, pero ese mismo día fui a la Fnac y me compré A Long Way Down y The Picture of Dorian Gray. El primero sucumbió de inmediato, el segundo fue abandonado con sólo unas pocas páginas leídas al reencontrarme con High Fidelity en la estantería de un amigo. Para rematar la faena, por mi santo me regalaron Un día de cólera, con el que estuve dos noches, y Tu rostro mañana 3. Verano y sombra y adiós, que no he llegado a abrir, pues la semana pasada tuve un flechazo con una edición de bolsillo de In the Country of Last Things. Cuando acabe con Paul Auster, ¿cuál debería retomar?

19 noviembre 2007

El videojuego como arte

Según me comenta Nihilia, hoy El País publica un par de páginas dedicadas a videojuegos. Fuera del Ciberpaís, lo que ya es noticia; y encima dedicadas a hablar del videojuego como forma de arte.

Por un lado, Jordi Costa descubre que el videjuego es industria y expresión artística. Por otro, el gran Gonzo Suárez habla del arte como entretenimiento y evasión a lo largo de la historia, como ventana a un mundo soñado por el artista.

Enhorabuena. Es un primer paso, siguiendo el rumbo marcado por Público, incluir estos temas en las páginas del diario. Aunque, como ya dije en su momento, el verdadero paso adelante se dará cuando sea habitual hablar de videojuegos en la sección de cultura, igual que de películas, exposiciones o libros, con entrevistas a los responsables, críticas y reportajes. Nada de tecnologías y mucho menos una página perdida en una separata. Un videojuego es una creación tan dependiente de la tecnología como la fotografía o el cine. La representación infográfica que vemos en nuestras pantallas no es sino el resultado final del trabajo de guionistas, técnicos de sonido, grafistas, dobladores... todo un plantel de creadores al servicio de una obra audiovisual inmersiva, en la que el espectador se convierte en un actor más dentro de esa obra de arte.

Ya va siendo hora de que los grandes medios lo asuman: el videojuego es el octavo arte.

14 noviembre 2007

El consejo jedi de Zapatero

Estos de Público son la monda. Lean, si no, el siguiente extracto de la noticia sobre el "consejo de sabios" para el próximo programa electoral socialista:

Una especie de dream team o consejo yedai en el que coincidirán intelectuales que, en una especie de alianza de civilizaciones progresista, proceden de once países y cuatro continentes. De ellos, el líder socialista espera obtener la fuerza que le acompañe para obtener un segundo mandato presidencial

Por fin alguien nos cuenta las noticias de forma que las entendamos los jóvenes.

15 octubre 2007

Todos somos gilipollas

Ejercicio práctico: coja el lector el siguiente texto de la entrevista realizada ayer en El País al tipo ése de las fotos de anoréxicas y cambie la palabra "anorexia" y derivados por "gilipollez" y derivados. ¿Observa alguna diferencia?

Porque en el fondo, una campaña en contra de la anorexia es una campaña dirigida a todos. Cada individuo es anoréxico en alguna parte. Todos sufrimos de anorexia de alguna forma. Por eso necesitamos cada vez más de vestidos, de camisas, de tacones, de pintura para los labios. Necesitamos de un coche grande, de una casa en un lugar y en otro. Todo eso es anorexia. Tenemos anorexia en las relaciones con nuestros cuerpos, pero también hacia los demás. Tenemos anorexia hacia nuestro trabajo y nuestra condición humana. Cada persona es anoréxica a su manera. Por eso la campaña tuvo tanto éxito.

Para profundizar: pruebe a sustituir ahora con las palabras "indigentes", "ateísmo", "recursividad", "elegancia". También puede cambiar aleatoriamente "en contra" por "a favor". ¿Cómo afecta al significado del texto? Proponga otras cinco palabras sustitutas de "anorexia".

09 octubre 2007

Reflexiones de madrugada

La gente que viaja en el metro a las siete y media de la mañana es mucho más fea que la que lo hace una hora más tarde.

Voy a dejar de usar el metro a esas horas.

26 septiembre 2007

Mis cincuenta céntimos

Temprano fui a mi nueva quiosquera (el habitual cerró el chiringuito hace un par de años y desde entonces he dejado de comprar periódicos y revistas en los quioscos) a adquirir Los lunes al sol por unos módicos cincuenta céntimos. Junto con el DVD me dio un nuevo diario que se estrena hoy, Público, dirigido por Ignacio Escolar. Parece que hice bien, porque a mediodía ya no había forma de encontrarlo.

Tras un concienzudo vistazo por encima he desarrollado algo parecido a una opinión, o al menos una serie de observaciones al respecto:

No me ha gustado la portada. Demasiado espectacular la noticia principal y un pequeño hueco al posible avistamiento de Madeleine, algo que en el interior no merece ni un cuarto de página. El resto de selecciones, correcto y con un diseño atractivo. El problema de la portada se perdona por la posibilidad de empezar a leer el periódico por la contraportada, donde empieza la sección de Deportes, método para leer el periódico que empleo desde hace años. Empezar por atrás, no por Deportes. (Por si a alguien le interesa, mi recorrido suele ser contraportada, Opinión, Nacional-Local-Sociedad -del tirón y parando en lo que encuentre interesante-, Deportes, Radio y Televisión y entonces, sólo entonces, al cerrarlo, antes de abandonarlo leo los titulares de portada.) Y resulta un doble acierto que la sección de Deportes vaya al revés, pues así el lector que llega desde el interior del periódico se encuentra primero con "los otros deportes" y después el fútbol.

El tratamiento de la información ha sido bastante correcto, aunque de nuevo algún titular me ha chirriado en su búsqueda de lo llamativo y la informalidad. Al menos los textos de las noticias eran menos aburridos que la media a la que nos tienen acostumbrados sin perder rigor por ello. Otro acierto ha sido la sección de Ciencias, a pesar que sea a base de meter en el saco Medio Ambiente, Salud y Tecnología, y dentro de esta última videojuegos. No me voy a quejar de que se le dedique una página en un diario nacional a la salida de Halo 3; sin embargo, más atrevido aún habría sido incluirlo en Culturas. Sección que, por cierto, también ha ganado mi corazoncito con una hoja de música en la que se habla de PJ Harvey, Radiohead o Jet Lag y otra de cine presidida por la adaptación a la pantalla de Watchmen.

Hay firmas interesantes, y más que seguramente veamos a lo largo de la semana. Mención especial para los viñetistas, entre los que se encuentra el genial Mauro Entrialgo.

En cuanto al diseño, no puedo dejar de encontrarlo atractivo, aunque todavía tengo que vencer mis prejuicios contra los poco serios periódicos de colorines. Imagino que el despiste de poner la parrilla de televisión de ayer es una tontería que no volverán a cometer.

Las reacciones de otros medios no se han hecho esperar. El País informa en un artículo sin firma de la aparición del nuevo periódico con un "precio inicial de 50 céntimos, una tarifa que le sitúa a medio camino entre los periódicos grautitos y los de pago". O sea, que es un periódico medio gratuito. Como los que te dan en el metro pero cobrándotelo.

Valoración global: mañana me compro el siguiente DVD.

25 septiembre 2007

España se rompe

O eso daba a entender El País ayer en su versión digital, insinuando que los vascos han dejado de ser españoles.

Como dice El Gran Wayoming: ¡la que está liando Zapatero!

15 septiembre 2007

¡Zas!, en toda la boca

Esto es una vergüenza. Ni organizando el europeo nos toman en serio. Porque ya tenemos asumido que, en un territorio neutral, el arbitraje en casi cualquier deporte va a favorecer a las potencias clásicas, pero, ya que jugamos en casa, qué menos que los árbitros barran para el equipo español. O que sean neutrales como mínimo. Pues no valemos ni para eso. Montamos el Eurobasket 2007 y nos chulean en nuestra cara.

Ya habíamos podido ver alguna muestra a lo largo de las liguillas; lo de hoy ha sido la explosión, el despropósito máximo. Continuamente recibiendo palos de los griegos sin que les sancionen. Faltas contra España rigurosísimas o directamente inventadas, y con manga ancha para continuar la jugada, tirar y tener posibilidad de dos-más-uno aunque para ello haya que dar un par de pasos más. Sin embargo, creo que la cota superior se ha alcanzado cuando han pitado técnica a Rudy Fernández porque... la jugada ha sido confusa... sí, técnica por recibir falta personal y no hacer nada. Ni encararse con el jugador, ni quejarse al árbitro. A quién se le ocurre.

La respuesta de nuestra selección ha sido la mejor posible: a pesar de que en algún momento han estado cerca de perder los papeles, se han limitado a jugar y meter canastas. Eso es lo que hace falta para ganar, meter más canastas que el contrario. ¿Que te curten bajo el aro? Les cascas un triple. ¿Que meten canasta haciendo falta en ataque y pasos? Les cascas un triple. ¿Que te intentan sacar de quicio con juego sucio? Pues más para la cesta. Y así cuando les ganas con todos los factores en contra puedes ir al final del partido y gritarle a un griego ¡in your face, loser!*

*A ser posible acompañado de cortes de mangas y cuantos improperios se te pasen por la cabeza después de tanta tensión acumulada.

30 agosto 2007

Formas de perder el tiempo en exámenes (y 4)

Se acerca una nueva temporada de exámenes y como, a pesar de que no lo parezca, es verano, seguro que a todo el mundo se le ocurren estupendas formas de matar el tiempo: ir a la piscina, a la playa, a una terraza a ponerse de cañas hasta rebosar (ArrayIndexOutOfBoundsException iba a decir, pero he conseguido contenerme, y mira que esta mañana he intentado programar el microondas en Java). Cualquiera de ellas es un alternativa interesante y puede que hasta saludable en dosis adecuadas. Pero yo vengo con una alternativa más friki:

actualiza el ordenador

Si el último juego que pudiste ejecutar a una resolución mayor de 640x480 era del siglo pasado, si al aplicar un filtro de Photoshop puedes irte a tomar un café al bar de la esquina, si para compilar cuatro líneas de código necesitas una tarde, tal vez vaya siendo hora de renovar el PC. Y claro, alguien con un rinconcito geek en su alma no puede ir al Carrefour, pedir cuarto y mitad de Pentium y volverse con lo que le echen. Antes hay que realizar un concienzudo estudio de mercado analizando webs y foros para ponerse al día en el mundillo del hardware y enterarse de cuál es el procesador que más peta, la tarjeta gráfica con mejor relación rendimiento/precio, la placa base que permite más overclock... Esta fase puede durar semanas o incluso meses si uno se convence de que es que el mes que viene sacan la nueva gama de procesadores o de que todavía falta un poco para las gráficas DirectX 33 1/3 y, por supuesto, merece la pena esperar.

Pero supongamos que estás decidido a comprarlo todo ya, que te has fijado un presupuesto y elegido los mejores componentes. Ahora sólo falta encontrar una tienda en la que te vendan esas piezas recomendadas por una web australiana y los foristas de Cincinnati. Alguna tarde más visitando vendedores on-line o incluso, dios no lo quiera, preguntando por las tiendas de tu ciudad, y podrás realizar el pedido.

De acuerdo, ya tienes todas las partes en casa. Sí, las partes, porque no vas a dejar que el manazas de la tienda hurgue en el interior de tu torre. Con lo bien que huele el hardware nuevo. Dependiendo de la habilidad y experiencia de cada uno, el montaje puede llevar desde unos cuartos de hora a toda la tarde. Sin embargo, la cosa no acaba ahí. Cuando consigas que el trasto arranque, todavía te queda instalar el software, tarea especialmente penosa con Windows: instala el SO, los drivers de cada cosa, el antivirus, el cortafuegos, la red local... y ahora cada programa que quieras usar, sin olvidar la migración de los datos de tu antiguo disco duro al nuevo. Con ciertas distribuciones de Linux la cosa se puede simplificar bastante, como con Ubuntu: instalas el SO (en la mitad de tiempo que el WinXP, por cierto), configuras la conexión a Internet si no es DHCP y pones a Synaptic a bajar e instalar lo que eches en falta. Aunque, eso sí, mientras, ya tienes Firefox, Gaim (ahora Pidgin), GIMP u OpenOffice para ir tirando.

Ahora bien, no te has gastado una pasta para que el procesador de textos vaya más fluido: hay que comprobar que realmente tu adquisición parte la pana con todos esos juegos que has tenido que obviar hasta ayer por falta de potencia. Prueba, por ejemplo, con Oblivion, Half-Life 2, Far Cry o Call of Duty 2. Todos ellos tienen para semanas de vicio. Añade también otros géneros: un Colin McRae o un Need For Speed, un PES o un FIFA, un Virtua Tennis, un Runaway 2, un Supreme Commander. Las posibilidades de distracción son casi ilimitadas.

24 agosto 2007

Cómo acaban los sueños

No hay nada como dormir solo. Tener toda la habitación para uno mismo, poder dar vueltas por la cama libremente hasta encontrar la postura. Olvidarse de ruidos, de respiraciones pesadas, del otro que se levanta a mitad de noche al baño, de la alarma que suena media hora antes que la tuya. Nadie que te despierte porque roncas o porque se aburre y quiere hablar. Para descansar a gusto nada como dormir solo.

Y qué triste despertar.

06 agosto 2007

Sentimental

El primer día de carrera me sentía asustado y expectante por lo que se me venía encima. También me atenazaba la timidez con mi miedo al ridículo. Por lo general siento respeto hacia los profesores, como hacia cualquier otra persona antes de que me demuestre lo contrario. Durante el curso hay días en los que me siento abrumado por la carga de trabajo. Ante ciertos exámenes me siento nervioso, con un cosquilleo en el estómago; con otros, indiferente, o directamente pesimista. Sin embargo suele predominar la sensación de seguridad, de tener todo bajo control.

En los días malos, a pesar de mi ateísmo, no me siento muy católico. En cambio hay otros en los que me noto en armonía con el universo, optimista, alegre. Sí, a veces me deprimo. Otras me siento orgulloso de ciertos seres humanos. En ocasiones tengo unas jaquecas inexplicables, con una fuerte presión detrás de los ojos, y siento que la cabeza me va a estallar.

Mis amigos me transmiten confianza, tranquilidad. Hay chicas que me excitan, que me hacen sentir placer, que podrían causarme celos. O amor, claro. No suelo destilar odio hacia mis congéneres, aunque sí albergo resentimiento hacia alguno de ellos, que se suele quedar en desprecio. Sólo los más capacitados son capaces de enfadarme, no por mucho rato. Apenas recuerdo lo que eran la ira y la furia.

Me encanta sentir la arena de la orilla bajo mis pies, el sol acariciando la piel, la sensación de paz al mecerme con las olas entre el cielo y la mar. Disfruto de la melancolía de una tarde de lluvia. En algún momento he sentido la angustia del vacío interior. Me siento frustrado cuando se me ocurre la réplica brillante cinco segundos después.

Pero nunca, nunca, me he sentido español.

Nota: este artículo se publica simultáneamente en La Callecita.

30 julio 2007

There and back again

Pues ya estoy de vuelta. Todavía necesito un par de días seguidos durmiendo para recuperarme, pero confío en estar operativo pronto. Entre tanto, aquí les dejo algunas imágenes de la aventura escandinava.

Y para los vagos, también dejo una directamente:

Lofoten

03 julio 2007

Inaugurando pantanos

Queda inaugurado otro pantano. Esta vez acompañado por Nihilia y Segundo de Chomon, emprendo una nueva etapa que sólo ni Dios sabe hacia dónde nos llevará. Qué mejor forma de empezar que arrojándonos una Constitución. Afortunadamente, no nos dio.

Constitución

Preámbulo

Reunidos los dirigentes del Estado, en plena algarabía espirituosa, tras profundos análisis y complejas cavilaciones, encendidas exposiciones y enconados debates, y tras una decisiva competición de distancia de meadas, hemos decidido que sí, que vale, que bueno, que si no queda más remedio:

Artículo 1

  1. La Callecita se constituye en un Estado democrático (risas) postcontemporáneo (aplausos), laico y asocial (vítores), que propugna como valores supremos la libertad, la justicia, la diferencia entre individuos y la embriaguez como principio rector supremo de todos los valores citados (congas alrededor del hemiciclo).

Artículo 2

  1. La Soberanía Nacional reside en el callejón del Gato, nº3 7º de EGB, escalera de caracol.
  2. Como Soberanía no sabe beber, Nihilia, Segundo de Chomon y Yo decidimos constituir el Gobierno Tricefálico vitalicio.
  3. Tendrá lugar al menos una reunión semanal, llamada Concíbulo, cuya hora de inicio y localización será conocida por todos ellos y cuya conclusión será incierta y rara vez recordada con total precisión.
  4. Cualquier decisión debe ser consensuada por las 3/2 partes de Whisky y el resto hasta completar la unidad de Coca-Cola.
  5. El Gobierno cuenta con los siguientes órganos consultivos que le ayudan en la toma de decisiones:
    1. Bender.

Artículo 3

  1. No nos oponemos a que todos los ciudadanos nazcan libres e iguales en dignidad y derechos, tal y como asegura la declaración de Naciones Unidas. Sin embargo, afirmamos que depende de la trayectoria de cada transeúnte el mantener su condición de persona y su dignidad intactos.
  2. El Estado se reserva alegremente la facultad de dispensar cuantos tratos vejatorios considerare necesarios a aquellos individuos que cometieren atentados contra la dignidare humana.
  3. En particular, La Callecita cree en la conveniencia de la pena de muerte por ¡zacatrás! para casos extremos de degradación.

Artículo 4

  1. La Callecita carece de bandera o cualquier otro símbolo tras el que encerrar ideas.
  2. El único himno reconocido es aquél que se canta de madrugada en condiciones de embriaguez.

Artículo 5

  1. A las Fuerzas Armadas corresponde el monopolio de la violencia a fin de garantizar la soberanía e independencia de La Callecita, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional vigente, así como acatar las tiránicas y despiadadas órdenes de sus dirigentes.
  2. La Callecita carece de Fuerzas Armadas.
  3. Las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad de cualquier Estado serán objeto de mofa y befa por parte de los transeúntes.

Artículo 6

  1. La nacionalidad de La Callecita se obtiene al pasar por allí.
  2. El gentilicio para referirse a los habitantes de La Callecita es "transeúnte".
  3. Cualquier forma de vida del multiverso está sometida al régimen jurídico de La Callecita.

Artículo 7

  1. La Callecita, como buen Estado laico, carece de religión oficial.
  2. No obstante, se acepta la divinización de las autoridades del Estado.

Artículo 8

  1. El idioma oficial de La Callecita es un dialecto del español que se caracteriza por la laxitud en la vocalización. Todos los transeúntes tienen el derecho a usarlo y el deber de intentar entenderlo.
  2. Cualquier otra forma o amago de comunicación será considerada cooficial, desde el esperanto hasta el guanche, pasando por los gruñidos y ¡qué demonios! el inglés.
  3. Se proveerá a cada miembro del gobierno de una pizarra y dos tizas por si se diese el caso de que alguno de ellos no pudiese pronunciar correctamente.

Artículo 9

  1. Ninguna lista tendrá un número de elementos múltiplo de 5.

24 junio 2007

Formas de perder el tiempo en exámenes (y 3)

Tal vez ya te hayas convertido en un hacha del Desktop Tower Defence y tienes los ojos rojos después de haberte leído todas las viñetas de la red. No te preocupes, todavía hay un montón de cosas que puedes hacer desde tu mesa para no preparar ese examen. Por ejemplo, la sugerencia de hoy:

aficiónate a una serie de televisión

Seguro que a estas alturas de la temporada ya has acabado de ver Lost, House y Heroes. No importa: sigue habiendo una cantidad increíble de series para descargar. Para empezar, es muy probable que, debido a tu edad, te perdieras en su momento alguna serie que hoy se considera clásica, como Seinfeld o Twin Peaks, o futuros clásicos como Los Soprano. La sección de obras maestras de Espoiler, el último proyecto de Hernán Casciari, puede ser una buena fuente de ideas si andas escaso de ellas.

También cabe optar por algo amable, refrescante, ligero. Ahí tenemos el humor surrealista de Scrubs (inexplicablemente aparecida y desaparecida en el mediodía de Cuatro este mes de junio) o el entretenimiento puro de How I met your mother. Esta última ha sido la que me ha tenido enganchado las primeras semanas de exámenes. Heredera de Friends, presenta a un grupo de amigos neoyorquinos enfilando la treintena: Ted, arquitecto en busca del Amor; Lily, profesora de guardería, y Marshall, estudiante de derecho, están pensando en casarse tras diez años de relación; Barney, el amigo rico (algún puesto de ejecutivo; nadie sabe en qué trabaja exactamente) y soltero empedernido, encarnación humana de Bender. Pronto se les unirá Robin, bella reportera de un ignoto canal local. En torno a estos cinco personajes el Ted del futuro narra a sus hijos la historia de cómo conoció a su madre en ágiles capítulos de 25 minutos. Con un humor entre lo cotidiano y lo absurdo pero siempre inteligente, la serie se deja ver con una sonrisa en la boca y acaba antes de que te des cuenta: en un par de semanas vi las dos temporadas que llevan hechas. Está planeada al menos una tercera.

En el otro extremo de la balanza podemos poner una serie "seria", una de las revelaciones del año pasado: Dexter, forense y psicópata en sus ratos libres. Mucho más incómoda de presenciar, ambientada en un Miami húmedo y asfixiante, desarrolla la trama en doce capítulos de una hora que nos dejan un extraño hueco en el estómago.

23 junio 2007

Formas de perder el tiempo en exámenes (y 2)

Propuesta del día:

aficiónate a un portal de juegos on-line

Seguro que en tu PC ya no hay forma de ejecutar los videojuegos más novedosos. No te preocupes: sigue habiendo juegos entretenidísimos en 2D. No creo que, a estas alturas, vaya a descubrirle a nadie los juegos en flash, pero siempre se puede hacer alguna recomendación. Kongregate puede ser un buen sitio para empezar. Allí hay juegos a patadas, algunos realmente buenos y fácilmente identificables con el sistema de puntuaciones; entre ellos, destaca uno: Desktop Tower Defence, un sencillo juego de estrategia en el que tienes que colocar torres con distintas habilidades para evitar que los enemigos crucen la pantalla. Fácil, ¿verdad? Horas y horas de adicción. Días y días hasta conseguir pasarme el nivel medio.

22 junio 2007

Formas de perder el tiempo en exámenes

Ahora que ya se acaba la época de exámenes para las personas civilizadas (a mí todavía me quedan unos días), vamos a repasar las mejores maneras de emplear tu tiempo en labararte un suspenso cuando se acercan los finales. Sí, podría haber publicado esto hace unas semanas, pero no soy tan malvado.

Propuesta de hoy:

aficiónate a un tebeo de esos que se publican en internet.

Seguro que ya estás harto de leer blogs y más blogs, así que puedes cambiar de plan por un tiempo y leer tiras cómicas. No te costará encontrar alguna de temática ajustada a tus perversiones. Por ejemplo, si buscas algo friki puedes empezar con xkcd, en inglés, o La Tira Ecol, en español, por citar dos clásicos. O el motivo de esta entrada, descubierta gracias a un compañero teleco: Piled Higher and Deeper, que narra la vida de un grupo de estudiantes de doctorado en clave de humor. Lleva publicándose unos diez años, con cerca de 900 tiras acumuladas; todas leídas en los últimos dos días. No veáis qué vicio. Para muestra, un botón.

O dos. (Este dedicado a Mowgli.)

Para quien se sumerja en este mundo, regalo un consejo: remontaos a los inicios del cómic en cuestión. Aunque los comienzos suelen ser titubeantes, ayuda guardar cierta coherencia temporal y, sobre todo, podremos pillar los chistes en los que es necesario conocer el desarrollo personal de algún personaje.

12 junio 2007

Malditos festivales

Hasta las narices de tanto festival. Llevan años proliferando como setas y a estas alturas incluso Villarrebuznos de Abajo tiene su propio fin de semana en el que tocan las grandes bandas del momento. Y claro, como ahora lo "indie" es lo que está de moda, puedes acabar de músicos independientes y poperos hasta la coronilla. Hemos pasado de unas pocas citas en las que se reunía lo mejorcito del año más alguna vieja gloria a una oferta desbocada, llena de carteles atractivos pero que no acaban de redondearse. Lo cual ha llevado a una guerra de precios realmente salvaje de la que los músicos sacarán una buena talegada, pero que irremediablemente repercute en los bolsillos que pagan esto. Básicamente, los nuestros. Sin embargo, confío en que sufrirán también los especuladores organizadores de buena parte de estos eventos, de forma que el mercado termine por regular esta carrera sin control haciendo cumpir sus leyes: los más débiles se quedarán en el camino y los grandes lo aprovecharán, iniciando de nuevo una hegemonía de unos pocos (que pueden llegar a ser una cantidad considerable). Una oferta asumible por el público.

Pero el problema no es únicamente la sobreabundancia de festivales. El problema es todo lo que implica. Para empezar, el mismo concepto puede resultar un tanto decepcionante: crees que vas a ver a tus grupos favoritos tocando unos detrás de otros y, vale, sí, puedes hacerlo, aunque en conciertos que muchas veces no llegan a la hora, rodeado de una cantidad indecente de personas (con lo que no tienes más remedio que seguirlo por las pantallas) y, en el peor de los casos, con un sonido pobre. Como encima les suelen pagar una riñonada (al menos a los cabezas de cartel de cualquier festival de mediano tamaño), mucho más de lo que exigirían por caché en una actuación normal, los grandes grupos renuncian a una gira normal por salas o estadios en favor de una única actuación de duración reducida en medio del verano. Y ahí sí que perdemos todos, especialmente los seguidores de algunos grupos. ¿Cuándo vendrá Arcade Fire de gira por esta península? ¿Por qué Wilco no nos va a deleitar en las salas con su nuevo disco? ¿Y qué pasa con...? La lista se hace interminable

Por mí se pueden ir todos a la mierda. Quiero ver en conciertos de verdad, de al menos dos horas, a los White Stripes, a Clap Your Hands Say Yeah, a PJ Harvey, a Kings of Leon, a las Pipettes... por citar algunos de los casos más sangrantes de grupos que (que yo me haya enterado) no han venido por estas tierras a presentar sus últimos trabajos en condiciones. Viendo el panorama, este año me voy a pasar el momento álgido de la temporada festivalera en tierras escandinavas, no vaya a entrarme la tentación y me olvide de mis palabras. Eso sí, para el Sonorama espero estar en la meseta castellana.

08 junio 2007

Saca la lengua para bailar

Lugar: Joy Eslava, Madrid
Fecha: 5 días a.C.(*)

Es una gozada ver a un grupo como Los Ronaldos en directo: están sueltos, se lo pasan bien y transmiten esa alegría al público. Y, sobre todo, ofrecen una deliciosa dosis de rock 'n roll.

Anoche en la Joy Eslava (todavía no me creo que hagan estos conciertos para arrastraos en semejante "sala") se vivió una vibrante noche musical. Los Ronaldos dieron un repaso a sus grandes éxitos, incluyendo alguna de las nuevas composiciones, para redondear una actuación enérgica de rock que cae hacia el blues en los momentos más contenidos. Con los años han ganado en experiencia, manteniendo un excelente repertorio de canciones llenas de fuerza, canciones con las que morderse la lengua en una sonrisa irónica entre coro y coro. Sin lugar a dudas siguen en forma y son capaces de sobreponerse a las adversidades: cuando comenzaban a atacar una versión de La Marabunta el sonido se fue al garete; no sólo cortó el ritmo del concierto, sino que desde entonces no volvió a sonar igual de bien, pero siguieron dándolo todo. De hecho, después del "bis" de rigor hicieron un corrillo para discutir rápidamente si tocaban algo más. Y tocaron. Y después, cuando los pipas amenazaban con empezar a recoger, el público coreó "cerezas" hasta que nos dieron la satisfacción.

No podía faltar la (discreta) colaboración de Iván Ferreiro y Dani Corsa Martín, a los que apenas se escuchó más allá de los (lamentables) gritos de Dani intentando exaltar a un público que parecía más contento sin su presencia. Y ya directamente como cotilleo, he de decir que me encontré a Carlos Tarque (M-Clan) en la barra cuando fui a aprovisionarme :P.

(*) a.C.: antes de Campos (N. del E.).

05 junio 2007

Los años no pasan en balde

Hoy me he dado cuenta de que estoy dejando de ser un jovenzuelo sin moral para adentrarme en el mundo de los adultos: he sido incapaz de tirarme a la piscina y me he tenido que meter poco a poco como una señora, como un viejo, como... como mi madre.

29 mayo 2007

We can't wait for june

29. Escuchar a los Beach Boys mientras te bañas en los primeros rayos de sol del verano.

De la lista 100 cosas que hacen que la vida valga la pena.

28 mayo 2007

Enhorabuena a los premiados

Mis primera elecciones serias. Yo hice lo que pude, aunque estaba cantado que Madrid no tenía solución con semejantes candidatos. De todas formas, no hay que despreciar lo conseguido por Sebastián: 150.000 votos menos que Trinidad Jiménez. Tiene mérito. Espero que esto sirva para regenerar por fin la FSM.

Al menos me alegro por los gallegos. Y por los menorquines.

PD: no se pierdan el análisis siempre instructivo de HazteOir: los electores apuestan por la libertad de educación y la familia.

26 mayo 2007

Vota

Esto tiene unos añitos ya, pero sigue siendo válido.

El voto en blanco es una opción perfectamente válida. Y por supuesto, esos votos no se suman a ningún partido, digan lo que digan las leyendas urbanas. Así que vota. Si no me tomáis en cuenta, al menos creed al pianista:

En cuanto a la abstención, pues qué quieren que les diga: el voto en blanco se computa. La abstención, no.

Bueno, sí: porque la abstención siempre es del mismo signo político. Hay un partido, no hace falta nombrarlo, cuyos electores siempre votan. S-I-E-M-P-R-E. Y no sólo votan, sino que rebañan votos. Sus voluntarios sacan a los abuelitos de las residencias, llevan a las monjitas del brazo, acompañan a los ciegos, les colocan la papeleta en la mano. Créanme: he sido Presidente de Mesa dos veces. Lo he visto. La abstención siempre les beneficia.

El que se queda en la cama el domingo, o se dedica a buscar justificaciones para no ir a votar, es un gilipollas. No digo que no tenga remedio, pero el domingo, en presente de indicativo, es un gilipollas integral. Y según mi experiencia, el 99% de esos gilipollas se pasan luego cuatro años quejándose de algo que no colaboraron a evitar. O sea, gilipollas e hipócritas.

28 abril 2007

Una de las dos Españas me ha helado el corazón

Últimamente leo "demasiada literatura de izquierdas" (Juani dixit). El comentario venía a raíz de la última novela leída, El corazón helado, de Almudena Grandes, y mi acalorada identificación con la causa republicana. Tampoco acabo de ver el problema. Una gran generación de españoles (posiblemente la mejor de la Historia), todo un mundo de posibilidades que comienza, millones de esperanzas, todo, destrozado por la Guerra Civil. Uno de los momentos culminantes del siglo XX en nuestro país, lleno de luces y sombras que aún podemos percibir de forma directa, pero no por mucho tiempo, pues cada vez queda menos gente que viviera aquello: una época terrorífica y grandiosa, de pasiones desatadas, donde la gente moría por ideas. Cómo no encontrarlo atractivo.

El libro, precisamente, tiene su epicentro en los años de la guerra, aunque abarca desde las décadas anteriores hasta nuestros días, narrando la historia de dos familias a lo largo del siglo, una de exiliados en Francia, otra de "vencedores" en Madrid, que por supuesto están más relacionadas de lo que parece. Aunque no se centra tanto en la política como en la moral individual, las elecciones clave que deciden el curso de una vida o incluso las de otros. Los rojos son mucho más nobles que el común de los nacionales, claro. Y qué. Estamos ante un homenaje a los perdedores, a "los auténticos parias de la Tierra":

todos nos dejaron solos, todos nos abandonaron y nada nos salió bien

Sí. Abandonados por su Gobierno, por los gobiernos europeos que deberían defender la democracia, traicionados por su propio bando en purgas internas, recibidos en el exilio como asesinos y no como adalides de la libertad. A pesar de ello, muchos ayudaron a combatir el nazismo en Europa y como recompensa a su sacrificio obtuvieron una nueva traición: dejar a Franco en el poder, desentenderse de nuevo de los problemas españoles:

La traición es la ley, la norma de mi vida. Vivo para ser traicionado. Me levanto y me acuesto, como, respiro, lucho, me juego la vida para ser traicionado una y otra vez, de frente y por la espalda, por los amigos y por los enemigos, en mi país y en el extranjero, porque la traición es la ley, la realidad, la única norma...

Resulta un alegato la mar de eficaz: ha conseguido que empatice y me emocione... hasta llorar como un gilipollas en más de una ocasión, humedeciéndome los ojos muchas más. Con lo extenso que es, da para mucho.

Si el libro peca de algo, quizá sea de ambicioso. No tanto en lo estilístico, que lo es pero con un resultado notable, sino en la propia estructura argumental: se va intercalando la trama actual de los hijos y nietos con la historia de los abuelos, dosificando la información de forma que mantiene el interés y los dos tiempos se complementan para aclarar los detalles poco a poco desde ambos frentes. El problema es que uno acaba con la sensación de que le están cicateando los datos esenciales, pues todo está narrado en pasado con alguna mención a las consecuencias finales que los hechos tendrán; muy bien, un planteamiento muy digno, perfectamente comprensible que la magnitud de las revelaciones vaya in crescendo. Sin embargo, tras unos cuantos cientos de páginas llega el momento en que parece que por fin se van a soltar "las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades" y... no. Nuevo salto temporal y a la vuelta tampoco toca, todos actúan ya sabiendo el gran secreto, todos salvo el lector, al que le queda lo menos otro centenar de páginas para que le cuenten qué demonios ha pasado. Lo cual para los más impacientes desemboca en una lectura en diagonal, saltándose toda la "morralla" para ir a por la acción y poder saber. Algo que deja a las claras lo absorbente que puede llegar a ser.

A pesar de sus defectos sigue siendo una novela altamente recomendable, emocional y profunda. Qué más da que no finja imparcialidad. Sin salir de Celaya: "maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse". Pues eso.

23 abril 2007

Ellas y yo

No las buscaba, no corría detrás de ellas, no las invitaba en los bares ni las perseguía de semáforo en semáforo. Siempre me habían parecido una especie de don, un bien extraordinario que flotaba muy por encima de mi cabeza y de vez en cuando se derramaba sobre mí sin que yo hubiera hecho nada para merecerlo. Jamás he creído merecer la predilección que algunas de ellas han mostrado por mí, aunque sólo sea porque siempre me ha parecido también que, aparte de hermosas, divertidas, suaves, dulces y excitantes, las mujeres son muy raras. Nunca he perdido el tiempo en desentrañar el misterioso mecanismo de sus razonamientos, ni he dudado jamás de que son ellas las que eligen, así que me he limitado a verlas venir, sin lamentarme por las que no están a mi alcance ni considerar que su diposición es un valor en sí mismo, aceptando su existencia como un regalo, con gratitud y sin hacer preguntas.

Almudena Grandes, El corazón helado.

21 abril 2007

Jugar con los coches

Tras realizar complicados cálculos de trayectorias en apenas unos milisegundos volvió a mirar a ambos lados y decidió que le daba tiempo, que se jugaría la vida. Por desgracia, justo al poner el pie sobre la calzada se iluminó el hombre verde.

16 abril 2007

La Leyenda de Los Planetas

Acudíamos al concierto de presentación de Los Planetas con expectación y miedo. Por lo que habíamos podido escuchar de La leyenda del espacio, disponible en su web desde hace algunas semanas, la cosa prometía ser interesante; por los comentarios que se leen sobre sus conciertos, podíamos esperar cualquier desastre. Así son ellos: imprevisibles: lo mismo tienen el día inspirado y hacen unas versiones fantásticas de sus propias canciones o están de malas y sólo consiguen hacer ruido. O ambas cosas.

Llegamos hasta La Riviera por los nuevos túneles de Gallardón y aparcamos sin problemas en los alrededores. Quedaba menos de una hora para el concierto y no parecía que hubiera mucha gente por allí. ¿Se habrían excedido programando dos fechas? Decidimos descubrirlo con unas cervezas en la mano mientras esperábamos al resto de la plantilla. Media hora después la cola era suficiente como para tomársela en serio y ponerse en ella. De Prin' La Lá mejor olvidarnos, a pesar de la curiosidad que teníamos por ver a las niñas en el escenario. Siempre nos perdemos a los teloneros bebiendo en la calle. El caso es que para las nueve y cuarto estábamos dentro. Si no hubo lleno, tampoco sobró mucho sitio.

En los primeros cinco segundos de concierto cundió el pánico: J se acercó al micrófono como si estuviera cantando pero su voz era prácticamente inaudible. Sí, menos que en los discos. ¿Nos tocaría sufrir una de sus noches tontas? Afortunadamente, la cosa mejoró hasta alcanzar un nivel aceptable en los minutos siguientes. Eso sí, con unos acoples que daba gusto.

Comenzaron con las canciones de su último disco, recorriendo un camino desde lo más planetario hasta el estallido pop de Reunión en la cumbre y Alegrías del incendio, todo ello acompañado por proyecciones de corte flamenco (sillas cual Saura, vírgenes, geometrías árabes) y un más que decente juego de luces. Despachadas las novedades, pasaron a un repertorio más clásico, repasando prácticamente todos sus discos: Super 8 (De viaje), Una semana en el motor de un autobús (Segundo premio -suficiente para dar la entrada por amortizada-, Montañas de basura), Unidad de desplazamiento (Santos que yo te pinté, Maniobra de evasión, Que no sea Kang, por favor, Un buen día), Contra la Ley de la Gravedad (Devuélveme la pasta, Canción del fin del mundo, Deberes y Privilegios). Más mis seguros olvidos.

Tras un breve descanso volvieron con energías renovadas para atacar Pesadilla en el parque de atracciones y culminar con el final apoteósico de La Copa de Europa. Yo soy más de Toxicosmos, pero tampoco es como para hacerle ascos a ese temazo, y menos con el desarrolo instrumental/muro de sonido con el que culminaron el recital.

Por ponerle alguna pega al concierto, aparte de un sonido algo más cuidado (aunque con Los Planetas nunca sabes hasta qué punto es lo que ellos buscan y hasta cuál es descuido), se hubiera agradecido alguna colaboración flamenca, siendo la más obvia la Enrique Morente en Tendrá que haber un camino. Por otra parte, me habría ahorrado alguna canción del disco previo, especialmente Deberes y privilegios, que sonó bastante pobre, en favor de algo de Super 8 o Pop, por no recurrir a los siempre excelentes Una semana... o Unidad de desplazamiento y así dar una alegría a quienes les siguen desde los inicios, grupo en el que no me encuentro.

Como nota de crónica social, mencionar la presencia de personalidades como Iván Ferreiro (que últimamente intenta imitarme el peinado), Juan Aguirre o Christina Rosenvinge.

10 abril 2007

Los libros arden mal

Esta semana santa, cuando Juani me dejaba tiempo para dormir y hacer mis cosas, he tenido la oportunidad de leer el último libro de Manuel Rivas, autor que he tenido en gran consideración desde que El lápiz del carpintero se ganó mi corazón con sus historias sencillas y su prosa evocadora.

Prosa que en Los libros arden mal estalla en una infinidad de voces diversas, puras, poéticas. Si siempre había tenido al gallego como uno de los prosistas más líricos de la lengua española (aunque escriba en su lengua materna), aquí da el do de pecho y entrega una obra monumental, pantagruélica; un banquete literario al que asistimos siendo conscientes de sus desproporcionadas dimensiones y, al mismo tiempo, temiendo encontrar el final. Sus más de 600 páginas se quedan cortas. Quizá, salvando las distancias, como en El Señor de los Anillos de Tolkien: la historia épica, que a ratos tememos interminable y sin embargo nos deja con la sensación de que podría haber continuado al menos otras mil páginas, tan llenas están de vida. O como Cien años de soledad, por acercarnos un poco más.

En este caso la historia gira en torno a la ciudad de La Coruña y una miríada de personajes a lo largo de más de cien años de historia. La lavandera, el grupo de jóvenes que se reúne en el ateneo, falangistas que ocuparán diversos cargos públicos, músicos, escritores, pescadores, campesinos, prostitutas. El hecho que marcará las vidas de todos ellos será, inevitablemente, la Guerra Civil, cuya cumbre, en lo que a "la historia dramática de la cultura" se refiere, tiene lugar la noche del 19 de agosto de 1936, cuando miles de libros son quemados por los falangistas.

Podría seguir alabando el libro durante horas y horas, pero me temo que acabaría desvelando aspectos de la trama. Y es algo que, sin que sea lo más importante, pues lo fundamental es cómo van sucediendo las cosas y cómo son contadas, no deja de ser relevante. Y muy molesto que te lo destripen. A quien estas pocas palabras le hayan despertado un mínimo gusanillo, que no dude en hacerse con él. Obra maestra.

29 marzo 2007

Déjà vu

Creo que ayer tuve un déjà vu viendo el telediario. Luego pensé que habría oído mal, que sería una alucinación fruto de la excesiva comida. Pero no, resulta que vuelven a la carga. Sí, sí, lo mismo que hace un año. Aunque esta vez parece que han conseguido convencer al Congreso de los Diputados para que inste a la RAE a eliminar las acepciones "ofensivas" de gallego.

Ya me imagino la contestación de tan noble institución:

Vamos a haceros el mismo caso que hacéis a nuestras sugerencias lingüísticas sobre redacción de leyes. [Acompañado de una pedorreta.]

Y las reacciones del académico Pérez-Reverte:

Si con Franco no cedimos, menos ahora con esta caterva de maricones que no ha visto la guerra de cerca en su puta vida. Gilipollas.

Si no fuera tan triste hasta sería gracioso.

Incongruente

La boca de metro de Ciudad Universitaria es lugar habitual para repartidores de periódicos gratuitos y propaganda de todo tipo. Tanto que él ya los ve desde lejos y se dice "¡cielos!, otro papelajo inútil" y añade una maldición para la empresa anunciante y reza por que le dejen en paz con su música. Se acerca haciéndose el despistado para salvarse de coger el papelito o rechazarlo negando con la cabeza mientras mantiene obstinadamente las manos en los bolsillos. Llegan los metros críticos. Mira al repartidor, desafiante; el repartidor le devuelve la mirada midiendo a su oponente. Es el momento cumbre, en el que su trayectoria pasa por el punto más cercano a los folletos, pero ninguna mano se extiende para ofrecerle la mercancía. ¡Ha triunfado! El hombre continua apesadumbrado, preguntándose porqué rayos le dan propaganda a todos menos a él.

15 marzo 2007

Wii!

Hace ya casi un mes que soy un afortunado poseedor de la última consola de Nintendo, la Wii. Es la primera no portátil -es decir, obviando gameboys, terreno en el que no tienen rival- de la compañía que compro, seguidor de Sega desde la infancia. Primero una Megadrive que me hizo pasar grandes ratos cuando apenas levantaba un palmo del suelo y que aún entrado el siglo XXI todavía desempolvo en los días que me entra la nostalgia. Años después conseguí una Dreamcast, joya tecnológica que, pese a su temprano abandono por la triste situación financiera de Sega, me ha tenido cientos de horas pegado a la pantalla con algunos de los mejores juegos que he probado. Sí, segrego jugos cada vez que recuerdo los Shenmue o Virtua Tennis o Soul Calibur o MSR o... Juegos bien hechos, originales y con un apartado gráfico que poco tiene que envidiar al resto de competidores de la generación. Sólo ahora, con la llegada de la alta definición se empieza a notar un verdadero salto cualitativo.

Después de aquello me refugié en los juegos de PC, aunque cada vez menos: el típico PES/FIFA para matar el rato, algún Age of Empires, alguna aventura gráfica de esas que aparecen cada tres años... Lo cierto es que los videojuegos empezaban a dejar de llamarme la atención. Quiero decir que se estaban convirtiendo en un pasatiempo, una forma de acelerar una tarde en la que no encontraba nada mejor que hacer, pero ya no una afición absorbente, ya no una atracción intelectual. Ya no la obra de arte que pueden llegar a ser. Algo así como el cine de palomitas frente a una de [inserte aquí el nombre de su director favorito]: seguramente te haga pasar un buen rato y salgas con una sonrisa de la sala, pero se acaba ahí la historia.

Hasta que oí hablar de la consola que preparaba Nintendo y su valiente apuesta. En vez de seguir la corriente de tropecientos procesadores en paralelo en busca del fotorrealismo, diseñaron una consola pequeña con las 480 líneas de toda la vida -para qué más, si nadie tiene una tele de alta definición- y, sobre todo, buscaron una nueva forma de jugar. ¿Realmente son necesarios doce botones para jugar de forma decente? Hace años los mandos tenían dos o tres botones y se hacían unos juegos divertidísimos, ¿no se estaría perdiendo la esencia del asunto? Así que se sacaron de la manga un control inalámbrico con capacidad para detectar el movimiento y básicamente dos botones accesibles. Sobre eso gira la consola.

Por primera vez en mucho tiempo, me sentí ilusionado con la llegada de una nueva consola, aunque todavía quería comprobar de primera mano qué tal resultaba todo eso en la práctica. Algunos días después del lanzamiento europeo conseguí pasar una tarde echando unas partiditas al Wii Sports y al Wii Play, dos juegos directos y sencillos pero que sirven perfectamente como toma de contacto con la plataforma, y desde luego para demostrar las posibilidades del novedoso mando. Decidí que quería una. Total, 250€ es un coste bastante asumible. Sin embargo, casi mejor dejarlo para después de los exámenes de febrero, no fuera a ser que se me cruzasen los cables y no consiguiera centrarme en el estudio.

Tras los exámenes empezó la pequeña odisea de conseguir la consola, gracias a la lamentable distribución de Nintendo -ellos aseguran que no les da para más, que venden todo lo que fabrican-. Me hice con ella una mañana de resaca en que decidí que de ese día no pasaba. De todas formas, a día de hoy, aunque ya es normal ver Wiis en las tiendas, la situación no acaba de asentarse: no he conseguido toadvía un mísero Wii Play, DVD de minijuegos acompañado de un mando.

Las buenas sensaciones de aquella tarde se han confirmado. Exprimí bastante el Wii Sports (aunque aún queda algo de jugo en su interior), principalmente dando raquetazos en el tenis, aunque los demás deportes también tienen su puntillo, sobre todo en multijugador. Y después me agencié un Zelda: Twilight Princess. Sabia decisión. Uno de esos grandes juegos que marcan época, con una implementación excelente del sistema de control: moverse, apuntar con el arco, repartir mandobles... todo se hace de forma natural y divertida, y encima la trama está bien estructurada para dar un montón de horas de entretenimiento. De hecho, creo que todavía no me he pasado ni una cuarta parte con unas quince horas de juego. Quizá cuando lo acabe le dedique un análisis, porque esta gozada de videojuego que me ha hecho volver a mis años de jugón empedernido se lo merece.

Ya sabéis: si alguno siente curiosidad por la Wii, estaré encantado de abrirle las puertas a este nuevo mundo.

10 marzo 2007

Otro test (no tan) inútil

Desde Petit Orsai (ramificación del imprescindible Orsai) llega otro test estúpido, aunque esta vez sí puede tener alguna utilidad: retratar nuestra estulticia, o al menos nuestra ignorancia geográfica, y compararla con compatriotas y otros habitantes del mundo.

El juego consiste en que nos dan el nombre de diez países y tenemos que colocarlos en el mapa. ¿Fácil, verdad?

13 febrero 2007

Another fine day

Quizá me esté volviendo tonto. Más, quiero decir. Pero es que lo de los titulares de hoy acerca de los explosivos del 11-M me deja ligeramente confundido.


El País:
Los peritos del 11-M no hallan sustancias ajenas a la Goma 2 ECO en lugar del atentado
Este último informe concluye que en el lugar del atentado se han hallado restos de dinitrotolueno y nitroglicol, sustancias que pueden estar presentes tanto en la Goma 2 ECO como en el Titadyne

Mientras Libertad Digital afirma:

Los análisis confirman la presencia de dinitrotolueno en los trenes, en la mochila de Vallecas, en la Kangoo y en Leganés
NO ES UN COMPONENTE DE LA GOMA 2-ECO

Los de El Mundo parecen no hacerse eco de la noticia, enfrascados en su guerra particular de informes y contrainformes. Los de 20 Minutos no terminan de verlo claro:

Los peritos no logran dilucidar el tipo de explosivo empleado en el 11-M
(...) contienen dinitrotolueno, sustancia que puede estar presente en distintos tipos de dinamita, como la Goma 2 Eco, la Goma EC o el Titadyne

Los de ABC dicen que

11-M: Los análisis de los explosivos concluyen que en los trenes estalló dinamita de Mina Conchita
(...) estos análisis cierran cualquier posibilidad a la participación de la banda terrorista ETA

¿En qué quedamos?

12 febrero 2007

Teoría del 6

Desde hace tiempo vengo recogiendo pruebas que confirmen una intuición que tengo y que podríamos enunciar de la siguiente manera:

En todo buen disco la sexta canción es buena

Esto realmente no es una condición necesaria ni suficiente, ni afirma que sea La Mejor Canción del Disco, así que es una idea tirando a incompleta, pero en la que no puedo evitar recaer cuando me topo con un disco que me gusta. He aquí una pequeña lista de ejemplos hecha sobre la marcha:


  • OK Computer, de Radiohead. Sexta canción: Karma Police.
  • The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd: Money. También en The Wall con Mother. En Wish You Were Here no se cumple porque sólo hay cinco cortes.
  • Yankee Hotel Foxtrot, de Wilco: Ashes of American Flags.
  • A Ghost is Born, también de Wilco: Handshake Drugs.
  • Ultrasónica y Manual para los Fieles, de Piratas: Jugar con los Coches y Mi Matadero Clandestino, respectivamente.
  • Grace, de Jeff Buckley: Hallelujah.
  • Clap Your Hands Say Yeah, de ellos mismos: The Skin of my Yellow Country Teeth.
  • If Things Were to Go Wrong, de Deluxe: Bienvenido al Final.
  • Flamingos, de Bunbury: Lady Blue.
  • Unknown Pleasures, de Joy Division: She's Lost Control.
  • Love Is Hell, de Ryan Adams: Wonderwall.
  • Highway 61 Revisited, de Bob Dylan: Queen Jane Approximately (o con Stuck inside of mobile with the Menphis Blues again en Blonde on Blonde, o con...).
  • The Doors: Light my Fire.

La verdad es que una vez que coges carrerilla cuesta dejarlo. Como sois una caterva de desgraciados seguro que estáis pensando en contraejemplos, pero os animo a que contribuyáis a la causa. ¿Puedes añadir algún título a la lista?

03 febrero 2007

Diario de navegación

Parece mentira, pero ya hace un año que me embarqué en esta cáscara de nuez y aún sigue a flote. Incluso incorporando nuevos tripulantes en algún que otro puerto, aunque sean silenciosos y apenas se dejen notar durante la navegación. Supongo que eso quiere decir que son un buen grupo que no se distrae en el trabajo. Guardan toda la algarabía para cuando bajamos a tierra, causando estragos por dondequiera que pasamos, dejando un rastro de bellas mujeres con la mirada perdida en el mar.

Sorprendentemente, el casco sigue en buen estado, más allá de las algas y crustáceos inevitables tras un año en la mar. A pesar, también, de que hace un par de días el fondo rozó de forma completamente inesperada con un arrecife que algún hideputa se olvidó de marcar en la carta de marear. Tal vez sea la ocasión perfecta para ir a dique seco y calafatearlo y darle una manita de pintura.

Al menos parece que el rumbo empieza a estar claro: dejarse llevar por los alisios hacia el norte. De momento hemos enviado una avanzadilla para investigar la situación por la zona de Flandes y, si la información resulta provechosa, seguramente hagamos una internada en tierras francesas para San José.

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

Rafael Alberti.

30 enero 2007

Nunca ganaremos el Mundial

Bueno, sí. Ya lo ganamos hace dos años. Quiero decir que así no hay forma de ganarlo. Primero, porque la selección se ha desdibujado terriblemente: ya no es aquel equipo que arrollaba a cualquier rival dando una lección de juego. Pasó apuros en todos los partidos de liguilla (vale, contra Qatar no, pero no creo que eso cuente) y perdió en cuanto se le puso un rival serio por delante. Y no porque el rival fuese mejor, sino porque prácticamente en cada jugada los españoles se demostraban inferiores, defendiendo débilmente y con grandes problemas para encontrar la portería contraria en el ataque. A pesar de todo, consiguieron clasificarse para los cuartos de final. En la última posición del corte.

En segundo lugar, la mala suerte de cruzarse con el organizador del Mundial en la eliminatoria: o le das un repaso inapelable o, como la cosa esté igualada, llevas todas las de perder. Así fue. Aun con los mismos problemas de los partidos anteriores, España consiguió mantenerse en el cogote de los alemanes durante todo el partido, llegando a empatar a falta de poco menos de diez minutos para el final. Ahí se acabó todo. Si los árbitros ya habían sembrado dudas sobre su imparcialidad con algunas decisiones que mostraban un sospechoso doble rasero, los últimos minutos fueron un despropósito: dos exclusiones rigurosísimas (sobre todo teniendo en cuenta lo que se había visto en el área contraria) para nuestra selección que supusieron jugar con uno menos el final del partido, un penalti clamoroso que no ven, una increíble falta en ataque cuando España luchaba por ponerse por delante y, ya el remate, se inventan un lanzamiento de siete metros cuando Alemania tira fuera lo que podría haber sido su último ataque.

Es muy loable la lucha contra el dopaje, pero también debería aplicarse a los jueces, que en deportes como el baloncesto, el balonmano o (incluso) el fútbol a menudo tienen más protagonismo del que sería deseable.

Para rematar la faena y asegurarse un buen rebote, nada como echar un vistazo al tratamiento que se le da en los medios. ¿La última página de deportes cuando eliminan a la vigente -hay que aprovechar los cuatro días que todavía quedan para decirlo- campeona del Mundo? Por ejemplo, el telediario de Gabilondo, que se supone alternativo: introduce la sección deportiva con un comentario sobre la polémica eliminación de la selección de balonmano; Manu Carreño contesta que sí, pero que antes va a hablar de Ronaldo. De Ronaldo y de Ronaldinho y de Lopera y de Rijkaard y... al final, unos diez segundos en los que simplemente repite el titular añadiendo que caímos frente a Alemania. Cómo queremos ser una potencia en nada si no existe más entretenimiento que el fútbol.

24 enero 2007

Introducción al mundo laboral

Ha llegado a mis manos un fantástico documento de la asignatura de 4º de ESO Transición a la Vida Adulta (o algo así: en mis tiempos no había de eso) en el que, prácticamente por primera vez, tratan un tema útil e interesante: la búsqueda de empleo. Por fin se dejan de chorradas sobre cómo lavar la ropa, qué limpiacristales es mejor o si se puede fregar el parqué, y dan a los chavales ciertas nociones sobre dónde buscar trabajo, cómo redactar el currículum vitae y qué hacer frente a una entrevista de selección. Hasta ahí, irreprochable.

Metidos en harina nos encontramos alguna que otra perla:

Todo un detalle que conviene aclarar a las futuras candidatas para que sepan a qué mundo salen.

Más adelante, después de haber estado dirigiéndose al lector constantemente como hombre, te avisa de una posible pregunta que te pueden hacer en una entrevista:

No vaya a ser que no te dé permiso y estemos haciendo el tonto. O a ver si resulta que eres un julandrón, que te noto algo raro.

06 enero 2007

Cosecha de Reyes

Reyes 07

Ya sólo falta ser capaz de aguantar hasta después de los exámenes para meterle mano. Desgraciadamente, la tentación es fuerte y la carne es débil.

03 enero 2007

01 enero 2007

Propósitos para el nuevo año

O propósitos de Año Nuevo:

  1. Escribir por aquí al menos una vez a la semana.
  2. Volver a escuchar alguna novedad musical todos los meses manteniendo la investigación retrospectiva.
  3. Aprender francés. El idioma, degenerado.
  4. No volver a probar una gota de Dyc. Eso no es whiskey.
  5. Realizar alguno de esos planes que siempre se quedan en el tintero.
  6. Tener (¿más?) sexo. Con mujeres a ser posible. En realidad esto estaba incluido en el punto anterior.

06 noviembre 2006

¿De quién es la cultura?

Buscando información sobre Jeff Tweedy después de enterarme de que viene por Madrid, he ido a dar con el siguiente vídeo de Lawrence Lessig:



Para que practiquéis un poquito el inglés.

25 octubre 2006

Tests inútiles

Perdiendo el tiempo por la página de Rinzewind, aparte de apasionantes debates como Cola Cao vs. Nesquik (que viva el Cola Cao, por cierto), me di de bruces con otro test estúpido para hacer por internet: mide tu grado de autismo. Así que, siendo como soy una persona con un nivel de autismo considerable, no pude evitar lanzarme a hacerlo. Los resultados fueron decepcionantes: soy prácticamente una persona normal. Evidentemente, debe haber algún error.

11 octubre 2006

Tiembla, Juanjo

No pensaba publicar nunca esto ya que no es más que una chorrada hecha en época de exámenes para distraerme un poco pero, viendo cómo está el patio, en el que a cualquiera le pagan por dibujar monigotes sin gracia en viñetas sin inteligencia, tampoco tengo un futuro muy negro a pesar de mis evidentes carencias pictóricas.

viñeta1viñeta2viñeta3viñeta4viñeta5

06 octubre 2006

El ritmo del juego

Una tarde de finales de verano. Acabo de salir de un examen de la asignatura x de una Ingeniería en Pito del Sereno. El ejercicio era tan aburrido que hasta el profesor daba descomunales bostezos con cadencia rítmica: un infierno de geometrías retorcidas, integrales triples, laplacianos y demás ralea en la que nada se simplificaba. Había intentado estudiar, pero los apuntes eran tan plomizos que me entró la típica irrefrenable vena literaria de los días de estudio: tenía cientos de cosas de escribir y cada vez que levantaba la vista de la mesa encontraba un montón de libros interesantes que leer. A trancas y barrancas conseguí avanzar por el temario hasta el día del examen. No iba con una excelente preparación, aunque sí con unos conocimientos suficientes para aprobar sin problemas. O eso creía.

Aquellas cuatro hojas eran una tortura. Tres horas escalando el K2, asegurando punto a punto, notando cada vez más la falta de oxígeno. ¿Desde cuándo era ése el centro de mi vida? ¿En qué momento la lectura, la música, la conversación han pasado a ser algo secundario? ¿Para qué coño quería ser ingeniero? Al menos cinco años de dura carrera para llegar a un duro mercado laboral con sueldos a la baja. ¿Y para qué? ¿Para qué?

Salgo de la Escuela hundido, con la sensación de estar atrapado en una vida absurda. Sin ambargo, parece que nadie se ha dado cuenta aquí fuera. Es más, diría que al responsable se la ha ido la mano con la paleta de colores: el cielo azul intenso, completamente despejado; árboles frondosos de un verde brillante; hasta el ladrillo de los edificios parece más naranja que de costumbre. El sol roza cálidamente mi piel. Sí, aquí fuera es verano. Me enchufo los cascos intentando encontrar la respuesta a mis dudas en una canción, pero hoy ni eso es consuelo.

De un parquecillo lateral surge una chica que camina unos metros por delante de mí. Lleva blusa azul y una ligera falda blanca larga. Camina, y con cada paso de su cimbreante cadera la falda se sacude, oscilando suave y firmemente. Un, dos, un, dos. Su falda marca el ritmo de la música, del murmullo de los árboles. Todo el mundo, durante unos segundos mágicos, late en armonía al ritmo de sus caderas. No hay más preguntas.

03 octubre 2006

Tanto rollo con el infierno

Lo juro por Maxwell. De verdad que había vuelto con ganas de darle un poco de vida al blog, pero el asunto se ha puesto realmente complicado. Sé que no es excusa, porque con un poco de organización debería darme tiempo a cumplir con mis obligaciones y tener algo de tiempo para mis tonterías. Sin embargo, fijaros si está mal el tema que no pude ir al concierto de Mogwai del domingo pasado, decisión de la que me arrepentiré por los siglos de los siglos, o al menos hasta que vuelvan a tocar por aquí.

¿La causa de esta pena? Me encuentro ante las mismísimas fauces del infierno y cada día es una lucha por no caer en ellas y ser deglutido. Otras personas lo llaman “primer cuatrimestre de tercero de teleco” para suavizar un poco, aunque viene a ser lo mismo. Sobre todo si se suma el factor “no he hecho una mierda de libre elección” y se decide hacer nada menos que 16 créditos de dicho formato. Con dos cojones. Resultado: diez asignaturas de las cuales hay que llevar al día nueve bajo la amenaza de la evaluación continua. Y la fiesta no ha hecho más que empezar.

Dicen que el comienzo de cuarto es todavía más divertido, pero con un poco de suerte pongo tierra de por medio y la cosa me pilla en tierras galas haciendo el Oracio Holiveira.

21 septiembre 2006

¿No querías café?

Llevo un par de semanas huyendo del departamento de señales. Me querían clavar un falo de 4,88 centímetros de radio y yo insistía en que no me cabía. Venga, tonto que te va a gustar. Si es que ese no es mi rollo... al final les he convencido para que me dejaran en paz. Ya me las prometía muy felices, creyendo que iba a pasar a la tercera fase a tope de vidas y con una seta, cuando por la espalda se han acercado los del MAT y en un descuido me la han metido doblada. Y, claro, después de toda la dilatación previa y la vaselina que llevaba encima el asunto ha entrado causando dolor pero sin grandes dificultades.

Mientras no venga Chuck Norris y me quite lo bailao...

11 septiembre 2006

El regreso

Sé que os he tenido completamente abandonados desde hace más de un mes. Unas veces por imposibilidad, otras por desidia, otras por tener asuntos más urgentes que atender, el caso es que no publico nada desde principios de agosto. Pero ya me reincorporo.

Empiezo anunciando la creación de un nuevo blog, abierto a la colaboración de otros indeseables, dedicado al egregio Juanjo Sáez:

No es nada personal. O sí. Este verano, tuvimos la suerte de conocer el trabajo del reputado dibujante underground de la escena barcelonesa gracias a su participación el la Revista de Agosto de El País. Durante todos y cada uno de los 31 días del mes, gasté unos segundos de mi tiempo en la viñeta de Juanjo Saéz. No empezó con muy buen pie, pero no perdí la fe y, cada uno de esos días, esperé encontrar algo mejor. No era humor, no era inteligente, no ofrecía una prespectiva perspectiva distina, no hacía reflexionar. ¿De qué rayos iba aquello?

La respuesta, intentaremos encontrarla poco a poco.

08 agosto 2006

Wintel

En estos tiempos de alianzas AMD-Ati, las dos grandes del sector no se podían quedar con los brazos cruzados. Hace tiempo se hablaba de la plataforma "de facto" que formaban Microsoft e Intel. Ahora, tras años de desarrollo conjunto en secreto, por fin se puede observar el fruto de tanto esfuerzo: una maravillosa obra de ingeniería que revolucionará el mundo de las TIC. Y eso que es sólo una primera versión del prototipo.


Señoras y señores: en exclusiva, para todos ustedes, el futuro, hoy:

Wintel

Capital

- Joder, macho, menudo calor: no he pegado ojo en toda la noche.
- Pues yo he dormido como un tronco.
- Nos ha jodido, con aire acondicionado...
- Bueno...
- Pero es que luego de día es peor. Un puto ventilador para toda la casa. Tú al menos tienes piscina y te puedes poner en remojo cuando quieras.
- Bah, al final la piscina tampoco la usas tanto como crees.
- ¿Qué, te pasas el día en casa con el aire?
- No. Me gusta salir a navegar.
- Ya, claro. El yate. Si yo tuviera un yate...
- No te creas que lo disfrutas tanto: que si revisiones, que si llenar el depósito, que si la mujer se marea... y luego a ver qué haces con él en invierno, que es una pasta.
- Hombre, yo creo que compensa.
- Psé. Hay que saber despreciar las cosas en su justa medida.

06 agosto 2006

Noches locas y mañanitas tristes

A media tarde llamé a Juani y le dije, poco más o menos, que me llevara "where there's music and there's people who are young and alive (...) because I want to see people and I want to see lights (...) take me anywhere, I don't care", que se me acaba esta breve etapa de estar solo en casa. El hombre cumplió y nos arrastramos por diversos tugurios cuya existencia desconocía -y hacía bien-, con los resultados habituales de embriaguez y retorno a casa con las manos vacías -siempre queda la posibilidad de ocuparlas uno mismo-.
De vuelta a casa he recogido el periódico y he realizado una primera lectura mientras en la tele alternaba entre una película de Lucky Luke y un capítulo de Oliver y Benji y desayunaba por segunda vez. El estómago rugía.
Me he despertado como si llevara una semana andando por el desierto con una cantimplora. Entregado a la reposición de líquidos he puesto la fórmula 1. Llovía. He preparado un tercer desayuno que tampoco ha conseguido asentarme las tripas. Me la he meneado viendo la maravillosa remontada de Alonso, pero cuando ya lo tenía a punto, a Raikkonen se le ha cruzado un cable y ha dejado de llover, sin que ambos hechos tengan conexión aparente. Al menos De la Rosa segundo. Intento hacer algo tranquilo, pero en la cabeza tengo un circo de tres pistas con un funámbulo domando leones. Así que he acabado con más tele: la selección dándole cera a Argentina. Baloncesto, claro, no fútbol. Luego me he duchado a ver si mejoraba algo; tampoco ha surtido gran efecto: el cuerpo necesitará otra noche de reposo para recuperarse.
Juro solemnemente que voy a dejar el DYC por otros whiskies más decentes.

04 agosto 2006

Crónicas de Benicàssim (I)

Disclaimer: Esto es una obra de ficción. Cualquier parecido con personas o hechos reales es pura coincidencia. Por supuesto, yo no soy yo. O yo no es yo. Yo es el que firma los artículos.


Día -1

La noche anterior a la partida me quedo escribiendo una carta hasta las tantas de la madrugada y me rebano la yema del dedo plegándola. ¿Tiene esto interés para el lector? Lo dudo. Pero puede servir como introducción desconcertante. Y no veáis cómo escocía la herida, tanto física como espiritualmente.

Día 0

A pesar de que el autobús sale a las doce, casi lo pierdo. Llego sudando después de media hora de carreras por la calle y los pasillos del metro para conseguir subirme un par de minutos antes de que cerraran las puertas. En mi asiento hay una chica bastante guapa; trato de explicárselo -que se ha sentado en mi sitio, no lo buena que está; supongo que es plenamente consciente de lo segundo- lo más educadamente que puedo, aún sin resuello y con goterones resbalando por mi frente. Ella se quita disculpándose, como no había nadie... y se va un par de filas más allá, dejándome dos asientos para mí; sin compañía en un viaje de seis horas. No sé si aguantaré tanto tiempo callado. Da igual. El autobús arranca y ya nada puede separarme del FIB. Mierda, me he olvidado de echar la carta.

Al filo de las seis de la tarde desembarco en Benicàssim y en apenas una hora consigo llegar a mi camping. Ya tengo la tienda plantada, y bebida para ponernos a tono. Entre montar el toldo que he llevado, organizar un poco las cosas y trago va, trago viene, nos perdemos al Señor Mostaza, y mira que unos cuantos teníamos ganas de verle en directo. En vista de que, con permiso de Tom Verlaine, no hay ninguna actuación interesante hasta los Sunday Drivers, pasada la medianoche, decidimos reservar fuerzas y seguirnos tajando tranquilamente mientras se pone el sol. Y aún llegaríamos apurados a los toledanos. Como todavía no he canjeado la entrada por la pulsera, Juani y yo nos adelantamos, temiendo que haya cola. O esa era la excusa. Consigo pulsera en un par de minutos y, después de esperar infructuosamente a que lleguen los demás, dejamos, con gran dolor para el corazón y alivio para nuestros hígados, la mitad del alcohol en la puerta para pasar a los diez minutos de concierto. Llegamos mientras entonan Only In The Dark Days, sorprendiéndonos con el acompañamiento de la orquesta de cuerda. Concierto correcto, sin mayor novedad, con su Little Heart Attacks malamente coreado por el público -es lo que tienen estos macrofestivales llenos de guiris que desconocen la cultura local- y On My Mind como colofón. Aprovechamos el final para reintegrarnos en la vida grupal y conocer un poco el recinto; en particular, los baños y dónde conseguir cerveza. De nuevo hay tiempo muerto hasta que toquen Scissor Sisters a las tres de la madrugada, empleado en mantener la zorra -que a estas alturas es considerable- y tomar contacto con la pista pop, refugio de buena música.

Nos volvemos a separar Juani, el Canario y yo para ver a las hermanas, que han colgado unas gigantescas tijeras luminosas en el escenario con las que amenazan destrozarnos. Afortunadamente es así, y bailamos imparables tema tras tema. Mediado el concierto, ya se le ha acercado una inglesa a Juani: rubia, metro setenta... por metro setenta; realmente poco agraciada. El resto nos burlamos sin mucho disimulo mientras él le da largas diplomáticamente. Poco después noto que alguien me toca el pelo. Me vuelvo esperando encontrar a cualquier conocido que me haya localizado por mis rizos, pero resulta que es una guiri subida a hombros de un calvo. Sonrío y sigo bailando. Quizá fue un simple roce en pleno éxtasis danzante. Pero no, segundos más tarde me acaricia el pelo y el calvo me asegura que le gusta mi pelo. Que a ella le gusta mi pelo, quiero decir;el alopécico no llegó a manifestarme su opinión. La miro con nuevos ojos y, tal vez sea la descomunal curda que he estado trabajando, parece que la chica está bastante bien hecha. Medidas normales, dos ojos, dos agujeros en la nariz, la cantidad de apéndices y extremidades que caben esperar -ni menos ni, juraría, tampoco más-. El calvo vuelve a interceder y dice que le molo. She fancies you. Según el diccionario de Cambridge: “MAINLY UK INFORMAL to be sexually attracted to someone”, la frase no tiene muchas interpretaciones. Sólo dos: o la guiri me quiere truñir o el calvo me está vacilando. Tranquilo, será lo segundo. Sin embargo la chica desciende al nivel del suelo y acaba bailando a mi lado. Mis amigos han desaparecido del horizonte. ¿Es hora de meterle mano? ¿Aunque sólo sea un poquito? Hasta ahora ella ha llevado la iniciativa... cualquier persona sensata acabaría la frase con “...así que ya es hora de que dé yo un paso al frente”; en cambio, mi razonamiento dice “... y la cosa tiene buena pinta, así que puede seguir llevándola ella”. Inmerso en estas cuestiones filosóficas, Scissor Sisters se ponen a asesinar el Comfortably Numb de Pink Floyd y, cegado por la alegría, me voy a abrazar a Juani en una rápida escaramuza y vuelvo a mi posición. Me reconcilio con la canción. También me doy cuenta de que estoy demasiado cocido para mantener una conversación con un mínimo de coherencia. No digamos ya en inglés.

Acaba el concierto y voy a ver qué hacen las amistades. ¿Nos vamos? La gente comienza a retirarse, de modo que intento volver con mi inglesa a aclarar definitivamente el asunto. Sin embargo, otro síntoma del lamentable estado etílico agudizado por las altas horas de la noche: soy incapaz de distinguir un elefante a dos metros; no digamos ya una sílfide como la que yo estoy buscando. Adiós a la traca final de fin de fiesta. Quién sabe, quizá sea esa morena que hay cerca de un calvo besando a un maromo descomunal; quizá dejé a la mujer destrozada, con dos palmos de narices cuando creía que ya me tenía en el bote. Desde luego, no era mi intención.

Viendo que por ese frente tengo poco futuro, vuelvo a encontrarme con quienes no me van a dejar tirado. Otra ración de pista de baile, hasta que ya no nos aguanta el cuerpo y nos vamos a dormirla al campamento. Casi las seis de la madrugada. Tropiezo con cada viento que se interpone en mi camino. En nuestra tienda Saleroso IV nos da la bienvenida relinchando.

01 agosto 2006

El amo de casa

Esta semana y media que he conseguido quedarme solo en casa no está siendo tan productiva como esperaba. Ni leo, ni escribo, ni estudio tanto como pretendía. Sí he superado las cotas de pantalla: he terminado la segunda temporada de Lost y he visto unas cuantas buenas películas. El resto del tiempo lo pierdo de formas mucho más insustanciales.
Sin embargo, hacerme cargo del hogar durante un tiempo me ha permitido reencontrarme con las tareas domésticas. Para muchos son un suplicio, y quizá lo acabaría siendo también para mí si tuviera que realizarlas a lo largo de todo el año, pero yo no puedo evitar encontrarles cierto grado gratificante.
En primer lugar, porque no vienen impuestas. Nadie te obliga a limpiar tu habitación o hacer la compra, sino que eres tú el que encuentra el equilibrio, el punto en que pasar el aspirador es mejor que revolcarse en la mierda; el día que prefieres ir a por comida al mercado a una hora decente, después de haber probado todos los servicios de comida a domicilio del barrio; ese terrible momento en el que descubres que los calzoncillos, una vez usados, no vuelven a aparecer limpios en tu cajón por sí mismos y tienes que enfrentarte a la titánica tarea de hacer la colada. Todo depende de tu nivel de higiene, de la resistencia de tu estómago a la comida basura, del número de veces que le puedas dar la vuelta a los gallumbos -creo que la RAE todavía no se ha pronunciado sobre la ortografía de esta palabra, y Google ofrece resultados bastante parejos-. Todo suficientemente subjetivo.
Así, puesto que emprendes la tarea de buen grado, no hay razón para que no sea agradable. Vas al súper cuando quieres, empleas el tiempo necesario y compras lo que te apetece comer. En cuanto a los quehaceres puramente hogareños, todo se hace más fácil con un poco de música. Aprovecha para poner a todo volumen ese disco que te han prestado y no has encontrado el momento de escuchar o aquel otro que llevas tanto sin oír, y prepárate para una sesión de ejercicio moderado que te permitirá seguir las canciones sin problemas. Hasta puedes bailar agarrado a la fregona o a la plancha que nadie te mirará raro.
Además, cuando acabas te sientes a gusto contigo mismo, con la satisfacción del deber cumplido y mucho más limpio. El efecto puede ser tan reparador como una ducha. Al final estas cuestiones de higiene son beneficiosas para la autoestima y el placer personal, más allá de la cruda necesidad.

04 julio 2006

La ciudad del viento

Pues sí, señores. Si nada sale mal, esta noche desembarco en la ciudad del viento y duermo arrullado por los grillos y el mar. Un par de semanas de relax en la isla, con cura de desintoxicación incluida: sólo mar, arena, libros y material para escribir en papel (ya apenas recuerdo qué era eso).
Siento dejaros desamparados tanto tiempo. Sois fuertes y sabréis apañároslas sin mí. Os iba a dejar un tocho con recomendaciones veraniegas, pero Telefonica me odia y me ha dejado sin conexión todo el día así que, por ahora, os libráis.
Pasadlo bien.