30 julio 2007

There and back again

Pues ya estoy de vuelta. Todavía necesito un par de días seguidos durmiendo para recuperarme, pero confío en estar operativo pronto. Entre tanto, aquí les dejo algunas imágenes de la aventura escandinava.

Y para los vagos, también dejo una directamente:

Lofoten

03 julio 2007

Inaugurando pantanos

Queda inaugurado otro pantano. Esta vez acompañado por Nihilia y Segundo de Chomon, emprendo una nueva etapa que sólo ni Dios sabe hacia dónde nos llevará. Qué mejor forma de empezar que arrojándonos una Constitución. Afortunadamente, no nos dio.

Constitución

Preámbulo

Reunidos los dirigentes del Estado, en plena algarabía espirituosa, tras profundos análisis y complejas cavilaciones, encendidas exposiciones y enconados debates, y tras una decisiva competición de distancia de meadas, hemos decidido que sí, que vale, que bueno, que si no queda más remedio:

Artículo 1

  1. La Callecita se constituye en un Estado democrático (risas) postcontemporáneo (aplausos), laico y asocial (vítores), que propugna como valores supremos la libertad, la justicia, la diferencia entre individuos y la embriaguez como principio rector supremo de todos los valores citados (congas alrededor del hemiciclo).

Artículo 2

  1. La Soberanía Nacional reside en el callejón del Gato, nº3 7º de EGB, escalera de caracol.
  2. Como Soberanía no sabe beber, Nihilia, Segundo de Chomon y Yo decidimos constituir el Gobierno Tricefálico vitalicio.
  3. Tendrá lugar al menos una reunión semanal, llamada Concíbulo, cuya hora de inicio y localización será conocida por todos ellos y cuya conclusión será incierta y rara vez recordada con total precisión.
  4. Cualquier decisión debe ser consensuada por las 3/2 partes de Whisky y el resto hasta completar la unidad de Coca-Cola.
  5. El Gobierno cuenta con los siguientes órganos consultivos que le ayudan en la toma de decisiones:
    1. Bender.

Artículo 3

  1. No nos oponemos a que todos los ciudadanos nazcan libres e iguales en dignidad y derechos, tal y como asegura la declaración de Naciones Unidas. Sin embargo, afirmamos que depende de la trayectoria de cada transeúnte el mantener su condición de persona y su dignidad intactos.
  2. El Estado se reserva alegremente la facultad de dispensar cuantos tratos vejatorios considerare necesarios a aquellos individuos que cometieren atentados contra la dignidare humana.
  3. En particular, La Callecita cree en la conveniencia de la pena de muerte por ¡zacatrás! para casos extremos de degradación.

Artículo 4

  1. La Callecita carece de bandera o cualquier otro símbolo tras el que encerrar ideas.
  2. El único himno reconocido es aquél que se canta de madrugada en condiciones de embriaguez.

Artículo 5

  1. A las Fuerzas Armadas corresponde el monopolio de la violencia a fin de garantizar la soberanía e independencia de La Callecita, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional vigente, así como acatar las tiránicas y despiadadas órdenes de sus dirigentes.
  2. La Callecita carece de Fuerzas Armadas.
  3. Las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad de cualquier Estado serán objeto de mofa y befa por parte de los transeúntes.

Artículo 6

  1. La nacionalidad de La Callecita se obtiene al pasar por allí.
  2. El gentilicio para referirse a los habitantes de La Callecita es "transeúnte".
  3. Cualquier forma de vida del multiverso está sometida al régimen jurídico de La Callecita.

Artículo 7

  1. La Callecita, como buen Estado laico, carece de religión oficial.
  2. No obstante, se acepta la divinización de las autoridades del Estado.

Artículo 8

  1. El idioma oficial de La Callecita es un dialecto del español que se caracteriza por la laxitud en la vocalización. Todos los transeúntes tienen el derecho a usarlo y el deber de intentar entenderlo.
  2. Cualquier otra forma o amago de comunicación será considerada cooficial, desde el esperanto hasta el guanche, pasando por los gruñidos y ¡qué demonios! el inglés.
  3. Se proveerá a cada miembro del gobierno de una pizarra y dos tizas por si se diese el caso de que alguno de ellos no pudiese pronunciar correctamente.

Artículo 9

  1. Ninguna lista tendrá un número de elementos múltiplo de 5.

24 junio 2007

Formas de perder el tiempo en exámenes (y 3)

Tal vez ya te hayas convertido en un hacha del Desktop Tower Defence y tienes los ojos rojos después de haberte leído todas las viñetas de la red. No te preocupes, todavía hay un montón de cosas que puedes hacer desde tu mesa para no preparar ese examen. Por ejemplo, la sugerencia de hoy:

aficiónate a una serie de televisión

Seguro que a estas alturas de la temporada ya has acabado de ver Lost, House y Heroes. No importa: sigue habiendo una cantidad increíble de series para descargar. Para empezar, es muy probable que, debido a tu edad, te perdieras en su momento alguna serie que hoy se considera clásica, como Seinfeld o Twin Peaks, o futuros clásicos como Los Soprano. La sección de obras maestras de Espoiler, el último proyecto de Hernán Casciari, puede ser una buena fuente de ideas si andas escaso de ellas.

También cabe optar por algo amable, refrescante, ligero. Ahí tenemos el humor surrealista de Scrubs (inexplicablemente aparecida y desaparecida en el mediodía de Cuatro este mes de junio) o el entretenimiento puro de How I met your mother. Esta última ha sido la que me ha tenido enganchado las primeras semanas de exámenes. Heredera de Friends, presenta a un grupo de amigos neoyorquinos enfilando la treintena: Ted, arquitecto en busca del Amor; Lily, profesora de guardería, y Marshall, estudiante de derecho, están pensando en casarse tras diez años de relación; Barney, el amigo rico (algún puesto de ejecutivo; nadie sabe en qué trabaja exactamente) y soltero empedernido, encarnación humana de Bender. Pronto se les unirá Robin, bella reportera de un ignoto canal local. En torno a estos cinco personajes el Ted del futuro narra a sus hijos la historia de cómo conoció a su madre en ágiles capítulos de 25 minutos. Con un humor entre lo cotidiano y lo absurdo pero siempre inteligente, la serie se deja ver con una sonrisa en la boca y acaba antes de que te des cuenta: en un par de semanas vi las dos temporadas que llevan hechas. Está planeada al menos una tercera.

En el otro extremo de la balanza podemos poner una serie "seria", una de las revelaciones del año pasado: Dexter, forense y psicópata en sus ratos libres. Mucho más incómoda de presenciar, ambientada en un Miami húmedo y asfixiante, desarrolla la trama en doce capítulos de una hora que nos dejan un extraño hueco en el estómago.

23 junio 2007

Formas de perder el tiempo en exámenes (y 2)

Propuesta del día:

aficiónate a un portal de juegos on-line

Seguro que en tu PC ya no hay forma de ejecutar los videojuegos más novedosos. No te preocupes: sigue habiendo juegos entretenidísimos en 2D. No creo que, a estas alturas, vaya a descubrirle a nadie los juegos en flash, pero siempre se puede hacer alguna recomendación. Kongregate puede ser un buen sitio para empezar. Allí hay juegos a patadas, algunos realmente buenos y fácilmente identificables con el sistema de puntuaciones; entre ellos, destaca uno: Desktop Tower Defence, un sencillo juego de estrategia en el que tienes que colocar torres con distintas habilidades para evitar que los enemigos crucen la pantalla. Fácil, ¿verdad? Horas y horas de adicción. Días y días hasta conseguir pasarme el nivel medio.

22 junio 2007

Formas de perder el tiempo en exámenes

Ahora que ya se acaba la época de exámenes para las personas civilizadas (a mí todavía me quedan unos días), vamos a repasar las mejores maneras de emplear tu tiempo en labararte un suspenso cuando se acercan los finales. Sí, podría haber publicado esto hace unas semanas, pero no soy tan malvado.

Propuesta de hoy:

aficiónate a un tebeo de esos que se publican en internet.

Seguro que ya estás harto de leer blogs y más blogs, así que puedes cambiar de plan por un tiempo y leer tiras cómicas. No te costará encontrar alguna de temática ajustada a tus perversiones. Por ejemplo, si buscas algo friki puedes empezar con xkcd, en inglés, o La Tira Ecol, en español, por citar dos clásicos. O el motivo de esta entrada, descubierta gracias a un compañero teleco: Piled Higher and Deeper, que narra la vida de un grupo de estudiantes de doctorado en clave de humor. Lleva publicándose unos diez años, con cerca de 900 tiras acumuladas; todas leídas en los últimos dos días. No veáis qué vicio. Para muestra, un botón.

O dos. (Este dedicado a Mowgli.)

Para quien se sumerja en este mundo, regalo un consejo: remontaos a los inicios del cómic en cuestión. Aunque los comienzos suelen ser titubeantes, ayuda guardar cierta coherencia temporal y, sobre todo, podremos pillar los chistes en los que es necesario conocer el desarrollo personal de algún personaje.

12 junio 2007

Malditos festivales

Hasta las narices de tanto festival. Llevan años proliferando como setas y a estas alturas incluso Villarrebuznos de Abajo tiene su propio fin de semana en el que tocan las grandes bandas del momento. Y claro, como ahora lo "indie" es lo que está de moda, puedes acabar de músicos independientes y poperos hasta la coronilla. Hemos pasado de unas pocas citas en las que se reunía lo mejorcito del año más alguna vieja gloria a una oferta desbocada, llena de carteles atractivos pero que no acaban de redondearse. Lo cual ha llevado a una guerra de precios realmente salvaje de la que los músicos sacarán una buena talegada, pero que irremediablemente repercute en los bolsillos que pagan esto. Básicamente, los nuestros. Sin embargo, confío en que sufrirán también los especuladores organizadores de buena parte de estos eventos, de forma que el mercado termine por regular esta carrera sin control haciendo cumpir sus leyes: los más débiles se quedarán en el camino y los grandes lo aprovecharán, iniciando de nuevo una hegemonía de unos pocos (que pueden llegar a ser una cantidad considerable). Una oferta asumible por el público.

Pero el problema no es únicamente la sobreabundancia de festivales. El problema es todo lo que implica. Para empezar, el mismo concepto puede resultar un tanto decepcionante: crees que vas a ver a tus grupos favoritos tocando unos detrás de otros y, vale, sí, puedes hacerlo, aunque en conciertos que muchas veces no llegan a la hora, rodeado de una cantidad indecente de personas (con lo que no tienes más remedio que seguirlo por las pantallas) y, en el peor de los casos, con un sonido pobre. Como encima les suelen pagar una riñonada (al menos a los cabezas de cartel de cualquier festival de mediano tamaño), mucho más de lo que exigirían por caché en una actuación normal, los grandes grupos renuncian a una gira normal por salas o estadios en favor de una única actuación de duración reducida en medio del verano. Y ahí sí que perdemos todos, especialmente los seguidores de algunos grupos. ¿Cuándo vendrá Arcade Fire de gira por esta península? ¿Por qué Wilco no nos va a deleitar en las salas con su nuevo disco? ¿Y qué pasa con...? La lista se hace interminable

Por mí se pueden ir todos a la mierda. Quiero ver en conciertos de verdad, de al menos dos horas, a los White Stripes, a Clap Your Hands Say Yeah, a PJ Harvey, a Kings of Leon, a las Pipettes... por citar algunos de los casos más sangrantes de grupos que (que yo me haya enterado) no han venido por estas tierras a presentar sus últimos trabajos en condiciones. Viendo el panorama, este año me voy a pasar el momento álgido de la temporada festivalera en tierras escandinavas, no vaya a entrarme la tentación y me olvide de mis palabras. Eso sí, para el Sonorama espero estar en la meseta castellana.

08 junio 2007

Saca la lengua para bailar

Lugar: Joy Eslava, Madrid
Fecha: 5 días a.C.(*)

Es una gozada ver a un grupo como Los Ronaldos en directo: están sueltos, se lo pasan bien y transmiten esa alegría al público. Y, sobre todo, ofrecen una deliciosa dosis de rock 'n roll.

Anoche en la Joy Eslava (todavía no me creo que hagan estos conciertos para arrastraos en semejante "sala") se vivió una vibrante noche musical. Los Ronaldos dieron un repaso a sus grandes éxitos, incluyendo alguna de las nuevas composiciones, para redondear una actuación enérgica de rock que cae hacia el blues en los momentos más contenidos. Con los años han ganado en experiencia, manteniendo un excelente repertorio de canciones llenas de fuerza, canciones con las que morderse la lengua en una sonrisa irónica entre coro y coro. Sin lugar a dudas siguen en forma y son capaces de sobreponerse a las adversidades: cuando comenzaban a atacar una versión de La Marabunta el sonido se fue al garete; no sólo cortó el ritmo del concierto, sino que desde entonces no volvió a sonar igual de bien, pero siguieron dándolo todo. De hecho, después del "bis" de rigor hicieron un corrillo para discutir rápidamente si tocaban algo más. Y tocaron. Y después, cuando los pipas amenazaban con empezar a recoger, el público coreó "cerezas" hasta que nos dieron la satisfacción.

No podía faltar la (discreta) colaboración de Iván Ferreiro y Dani Corsa Martín, a los que apenas se escuchó más allá de los (lamentables) gritos de Dani intentando exaltar a un público que parecía más contento sin su presencia. Y ya directamente como cotilleo, he de decir que me encontré a Carlos Tarque (M-Clan) en la barra cuando fui a aprovisionarme :P.

(*) a.C.: antes de Campos (N. del E.).

05 junio 2007

Los años no pasan en balde

Hoy me he dado cuenta de que estoy dejando de ser un jovenzuelo sin moral para adentrarme en el mundo de los adultos: he sido incapaz de tirarme a la piscina y me he tenido que meter poco a poco como una señora, como un viejo, como... como mi madre.

29 mayo 2007

We can't wait for june

29. Escuchar a los Beach Boys mientras te bañas en los primeros rayos de sol del verano.

De la lista 100 cosas que hacen que la vida valga la pena.

28 mayo 2007

Enhorabuena a los premiados

Mis primera elecciones serias. Yo hice lo que pude, aunque estaba cantado que Madrid no tenía solución con semejantes candidatos. De todas formas, no hay que despreciar lo conseguido por Sebastián: 150.000 votos menos que Trinidad Jiménez. Tiene mérito. Espero que esto sirva para regenerar por fin la FSM.

Al menos me alegro por los gallegos. Y por los menorquines.

PD: no se pierdan el análisis siempre instructivo de HazteOir: los electores apuestan por la libertad de educación y la familia.

26 mayo 2007

Vota

Esto tiene unos añitos ya, pero sigue siendo válido.

El voto en blanco es una opción perfectamente válida. Y por supuesto, esos votos no se suman a ningún partido, digan lo que digan las leyendas urbanas. Así que vota. Si no me tomáis en cuenta, al menos creed al pianista:

En cuanto a la abstención, pues qué quieren que les diga: el voto en blanco se computa. La abstención, no.

Bueno, sí: porque la abstención siempre es del mismo signo político. Hay un partido, no hace falta nombrarlo, cuyos electores siempre votan. S-I-E-M-P-R-E. Y no sólo votan, sino que rebañan votos. Sus voluntarios sacan a los abuelitos de las residencias, llevan a las monjitas del brazo, acompañan a los ciegos, les colocan la papeleta en la mano. Créanme: he sido Presidente de Mesa dos veces. Lo he visto. La abstención siempre les beneficia.

El que se queda en la cama el domingo, o se dedica a buscar justificaciones para no ir a votar, es un gilipollas. No digo que no tenga remedio, pero el domingo, en presente de indicativo, es un gilipollas integral. Y según mi experiencia, el 99% de esos gilipollas se pasan luego cuatro años quejándose de algo que no colaboraron a evitar. O sea, gilipollas e hipócritas.

28 abril 2007

Una de las dos Españas me ha helado el corazón

Últimamente leo "demasiada literatura de izquierdas" (Juani dixit). El comentario venía a raíz de la última novela leída, El corazón helado, de Almudena Grandes, y mi acalorada identificación con la causa republicana. Tampoco acabo de ver el problema. Una gran generación de españoles (posiblemente la mejor de la Historia), todo un mundo de posibilidades que comienza, millones de esperanzas, todo, destrozado por la Guerra Civil. Uno de los momentos culminantes del siglo XX en nuestro país, lleno de luces y sombras que aún podemos percibir de forma directa, pero no por mucho tiempo, pues cada vez queda menos gente que viviera aquello: una época terrorífica y grandiosa, de pasiones desatadas, donde la gente moría por ideas. Cómo no encontrarlo atractivo.

El libro, precisamente, tiene su epicentro en los años de la guerra, aunque abarca desde las décadas anteriores hasta nuestros días, narrando la historia de dos familias a lo largo del siglo, una de exiliados en Francia, otra de "vencedores" en Madrid, que por supuesto están más relacionadas de lo que parece. Aunque no se centra tanto en la política como en la moral individual, las elecciones clave que deciden el curso de una vida o incluso las de otros. Los rojos son mucho más nobles que el común de los nacionales, claro. Y qué. Estamos ante un homenaje a los perdedores, a "los auténticos parias de la Tierra":

todos nos dejaron solos, todos nos abandonaron y nada nos salió bien

Sí. Abandonados por su Gobierno, por los gobiernos europeos que deberían defender la democracia, traicionados por su propio bando en purgas internas, recibidos en el exilio como asesinos y no como adalides de la libertad. A pesar de ello, muchos ayudaron a combatir el nazismo en Europa y como recompensa a su sacrificio obtuvieron una nueva traición: dejar a Franco en el poder, desentenderse de nuevo de los problemas españoles:

La traición es la ley, la norma de mi vida. Vivo para ser traicionado. Me levanto y me acuesto, como, respiro, lucho, me juego la vida para ser traicionado una y otra vez, de frente y por la espalda, por los amigos y por los enemigos, en mi país y en el extranjero, porque la traición es la ley, la realidad, la única norma...

Resulta un alegato la mar de eficaz: ha conseguido que empatice y me emocione... hasta llorar como un gilipollas en más de una ocasión, humedeciéndome los ojos muchas más. Con lo extenso que es, da para mucho.

Si el libro peca de algo, quizá sea de ambicioso. No tanto en lo estilístico, que lo es pero con un resultado notable, sino en la propia estructura argumental: se va intercalando la trama actual de los hijos y nietos con la historia de los abuelos, dosificando la información de forma que mantiene el interés y los dos tiempos se complementan para aclarar los detalles poco a poco desde ambos frentes. El problema es que uno acaba con la sensación de que le están cicateando los datos esenciales, pues todo está narrado en pasado con alguna mención a las consecuencias finales que los hechos tendrán; muy bien, un planteamiento muy digno, perfectamente comprensible que la magnitud de las revelaciones vaya in crescendo. Sin embargo, tras unos cuantos cientos de páginas llega el momento en que parece que por fin se van a soltar "las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades" y... no. Nuevo salto temporal y a la vuelta tampoco toca, todos actúan ya sabiendo el gran secreto, todos salvo el lector, al que le queda lo menos otro centenar de páginas para que le cuenten qué demonios ha pasado. Lo cual para los más impacientes desemboca en una lectura en diagonal, saltándose toda la "morralla" para ir a por la acción y poder saber. Algo que deja a las claras lo absorbente que puede llegar a ser.

A pesar de sus defectos sigue siendo una novela altamente recomendable, emocional y profunda. Qué más da que no finja imparcialidad. Sin salir de Celaya: "maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse". Pues eso.

23 abril 2007

Ellas y yo

No las buscaba, no corría detrás de ellas, no las invitaba en los bares ni las perseguía de semáforo en semáforo. Siempre me habían parecido una especie de don, un bien extraordinario que flotaba muy por encima de mi cabeza y de vez en cuando se derramaba sobre mí sin que yo hubiera hecho nada para merecerlo. Jamás he creído merecer la predilección que algunas de ellas han mostrado por mí, aunque sólo sea porque siempre me ha parecido también que, aparte de hermosas, divertidas, suaves, dulces y excitantes, las mujeres son muy raras. Nunca he perdido el tiempo en desentrañar el misterioso mecanismo de sus razonamientos, ni he dudado jamás de que son ellas las que eligen, así que me he limitado a verlas venir, sin lamentarme por las que no están a mi alcance ni considerar que su diposición es un valor en sí mismo, aceptando su existencia como un regalo, con gratitud y sin hacer preguntas.

Almudena Grandes, El corazón helado.

21 abril 2007

Jugar con los coches

Tras realizar complicados cálculos de trayectorias en apenas unos milisegundos volvió a mirar a ambos lados y decidió que le daba tiempo, que se jugaría la vida. Por desgracia, justo al poner el pie sobre la calzada se iluminó el hombre verde.

16 abril 2007

La Leyenda de Los Planetas

Acudíamos al concierto de presentación de Los Planetas con expectación y miedo. Por lo que habíamos podido escuchar de La leyenda del espacio, disponible en su web desde hace algunas semanas, la cosa prometía ser interesante; por los comentarios que se leen sobre sus conciertos, podíamos esperar cualquier desastre. Así son ellos: imprevisibles: lo mismo tienen el día inspirado y hacen unas versiones fantásticas de sus propias canciones o están de malas y sólo consiguen hacer ruido. O ambas cosas.

Llegamos hasta La Riviera por los nuevos túneles de Gallardón y aparcamos sin problemas en los alrededores. Quedaba menos de una hora para el concierto y no parecía que hubiera mucha gente por allí. ¿Se habrían excedido programando dos fechas? Decidimos descubrirlo con unas cervezas en la mano mientras esperábamos al resto de la plantilla. Media hora después la cola era suficiente como para tomársela en serio y ponerse en ella. De Prin' La Lá mejor olvidarnos, a pesar de la curiosidad que teníamos por ver a las niñas en el escenario. Siempre nos perdemos a los teloneros bebiendo en la calle. El caso es que para las nueve y cuarto estábamos dentro. Si no hubo lleno, tampoco sobró mucho sitio.

En los primeros cinco segundos de concierto cundió el pánico: J se acercó al micrófono como si estuviera cantando pero su voz era prácticamente inaudible. Sí, menos que en los discos. ¿Nos tocaría sufrir una de sus noches tontas? Afortunadamente, la cosa mejoró hasta alcanzar un nivel aceptable en los minutos siguientes. Eso sí, con unos acoples que daba gusto.

Comenzaron con las canciones de su último disco, recorriendo un camino desde lo más planetario hasta el estallido pop de Reunión en la cumbre y Alegrías del incendio, todo ello acompañado por proyecciones de corte flamenco (sillas cual Saura, vírgenes, geometrías árabes) y un más que decente juego de luces. Despachadas las novedades, pasaron a un repertorio más clásico, repasando prácticamente todos sus discos: Super 8 (De viaje), Una semana en el motor de un autobús (Segundo premio -suficiente para dar la entrada por amortizada-, Montañas de basura), Unidad de desplazamiento (Santos que yo te pinté, Maniobra de evasión, Que no sea Kang, por favor, Un buen día), Contra la Ley de la Gravedad (Devuélveme la pasta, Canción del fin del mundo, Deberes y Privilegios). Más mis seguros olvidos.

Tras un breve descanso volvieron con energías renovadas para atacar Pesadilla en el parque de atracciones y culminar con el final apoteósico de La Copa de Europa. Yo soy más de Toxicosmos, pero tampoco es como para hacerle ascos a ese temazo, y menos con el desarrolo instrumental/muro de sonido con el que culminaron el recital.

Por ponerle alguna pega al concierto, aparte de un sonido algo más cuidado (aunque con Los Planetas nunca sabes hasta qué punto es lo que ellos buscan y hasta cuál es descuido), se hubiera agradecido alguna colaboración flamenca, siendo la más obvia la Enrique Morente en Tendrá que haber un camino. Por otra parte, me habría ahorrado alguna canción del disco previo, especialmente Deberes y privilegios, que sonó bastante pobre, en favor de algo de Super 8 o Pop, por no recurrir a los siempre excelentes Una semana... o Unidad de desplazamiento y así dar una alegría a quienes les siguen desde los inicios, grupo en el que no me encuentro.

Como nota de crónica social, mencionar la presencia de personalidades como Iván Ferreiro (que últimamente intenta imitarme el peinado), Juan Aguirre o Christina Rosenvinge.

10 abril 2007

Los libros arden mal

Esta semana santa, cuando Juani me dejaba tiempo para dormir y hacer mis cosas, he tenido la oportunidad de leer el último libro de Manuel Rivas, autor que he tenido en gran consideración desde que El lápiz del carpintero se ganó mi corazón con sus historias sencillas y su prosa evocadora.

Prosa que en Los libros arden mal estalla en una infinidad de voces diversas, puras, poéticas. Si siempre había tenido al gallego como uno de los prosistas más líricos de la lengua española (aunque escriba en su lengua materna), aquí da el do de pecho y entrega una obra monumental, pantagruélica; un banquete literario al que asistimos siendo conscientes de sus desproporcionadas dimensiones y, al mismo tiempo, temiendo encontrar el final. Sus más de 600 páginas se quedan cortas. Quizá, salvando las distancias, como en El Señor de los Anillos de Tolkien: la historia épica, que a ratos tememos interminable y sin embargo nos deja con la sensación de que podría haber continuado al menos otras mil páginas, tan llenas están de vida. O como Cien años de soledad, por acercarnos un poco más.

En este caso la historia gira en torno a la ciudad de La Coruña y una miríada de personajes a lo largo de más de cien años de historia. La lavandera, el grupo de jóvenes que se reúne en el ateneo, falangistas que ocuparán diversos cargos públicos, músicos, escritores, pescadores, campesinos, prostitutas. El hecho que marcará las vidas de todos ellos será, inevitablemente, la Guerra Civil, cuya cumbre, en lo que a "la historia dramática de la cultura" se refiere, tiene lugar la noche del 19 de agosto de 1936, cuando miles de libros son quemados por los falangistas.

Podría seguir alabando el libro durante horas y horas, pero me temo que acabaría desvelando aspectos de la trama. Y es algo que, sin que sea lo más importante, pues lo fundamental es cómo van sucediendo las cosas y cómo son contadas, no deja de ser relevante. Y muy molesto que te lo destripen. A quien estas pocas palabras le hayan despertado un mínimo gusanillo, que no dude en hacerse con él. Obra maestra.

29 marzo 2007

Déjà vu

Creo que ayer tuve un déjà vu viendo el telediario. Luego pensé que habría oído mal, que sería una alucinación fruto de la excesiva comida. Pero no, resulta que vuelven a la carga. Sí, sí, lo mismo que hace un año. Aunque esta vez parece que han conseguido convencer al Congreso de los Diputados para que inste a la RAE a eliminar las acepciones "ofensivas" de gallego.

Ya me imagino la contestación de tan noble institución:

Vamos a haceros el mismo caso que hacéis a nuestras sugerencias lingüísticas sobre redacción de leyes. [Acompañado de una pedorreta.]

Y las reacciones del académico Pérez-Reverte:

Si con Franco no cedimos, menos ahora con esta caterva de maricones que no ha visto la guerra de cerca en su puta vida. Gilipollas.

Si no fuera tan triste hasta sería gracioso.

Incongruente

La boca de metro de Ciudad Universitaria es lugar habitual para repartidores de periódicos gratuitos y propaganda de todo tipo. Tanto que él ya los ve desde lejos y se dice "¡cielos!, otro papelajo inútil" y añade una maldición para la empresa anunciante y reza por que le dejen en paz con su música. Se acerca haciéndose el despistado para salvarse de coger el papelito o rechazarlo negando con la cabeza mientras mantiene obstinadamente las manos en los bolsillos. Llegan los metros críticos. Mira al repartidor, desafiante; el repartidor le devuelve la mirada midiendo a su oponente. Es el momento cumbre, en el que su trayectoria pasa por el punto más cercano a los folletos, pero ninguna mano se extiende para ofrecerle la mercancía. ¡Ha triunfado! El hombre continua apesadumbrado, preguntándose porqué rayos le dan propaganda a todos menos a él.

15 marzo 2007

Wii!

Hace ya casi un mes que soy un afortunado poseedor de la última consola de Nintendo, la Wii. Es la primera no portátil -es decir, obviando gameboys, terreno en el que no tienen rival- de la compañía que compro, seguidor de Sega desde la infancia. Primero una Megadrive que me hizo pasar grandes ratos cuando apenas levantaba un palmo del suelo y que aún entrado el siglo XXI todavía desempolvo en los días que me entra la nostalgia. Años después conseguí una Dreamcast, joya tecnológica que, pese a su temprano abandono por la triste situación financiera de Sega, me ha tenido cientos de horas pegado a la pantalla con algunos de los mejores juegos que he probado. Sí, segrego jugos cada vez que recuerdo los Shenmue o Virtua Tennis o Soul Calibur o MSR o... Juegos bien hechos, originales y con un apartado gráfico que poco tiene que envidiar al resto de competidores de la generación. Sólo ahora, con la llegada de la alta definición se empieza a notar un verdadero salto cualitativo.

Después de aquello me refugié en los juegos de PC, aunque cada vez menos: el típico PES/FIFA para matar el rato, algún Age of Empires, alguna aventura gráfica de esas que aparecen cada tres años... Lo cierto es que los videojuegos empezaban a dejar de llamarme la atención. Quiero decir que se estaban convirtiendo en un pasatiempo, una forma de acelerar una tarde en la que no encontraba nada mejor que hacer, pero ya no una afición absorbente, ya no una atracción intelectual. Ya no la obra de arte que pueden llegar a ser. Algo así como el cine de palomitas frente a una de [inserte aquí el nombre de su director favorito]: seguramente te haga pasar un buen rato y salgas con una sonrisa de la sala, pero se acaba ahí la historia.

Hasta que oí hablar de la consola que preparaba Nintendo y su valiente apuesta. En vez de seguir la corriente de tropecientos procesadores en paralelo en busca del fotorrealismo, diseñaron una consola pequeña con las 480 líneas de toda la vida -para qué más, si nadie tiene una tele de alta definición- y, sobre todo, buscaron una nueva forma de jugar. ¿Realmente son necesarios doce botones para jugar de forma decente? Hace años los mandos tenían dos o tres botones y se hacían unos juegos divertidísimos, ¿no se estaría perdiendo la esencia del asunto? Así que se sacaron de la manga un control inalámbrico con capacidad para detectar el movimiento y básicamente dos botones accesibles. Sobre eso gira la consola.

Por primera vez en mucho tiempo, me sentí ilusionado con la llegada de una nueva consola, aunque todavía quería comprobar de primera mano qué tal resultaba todo eso en la práctica. Algunos días después del lanzamiento europeo conseguí pasar una tarde echando unas partiditas al Wii Sports y al Wii Play, dos juegos directos y sencillos pero que sirven perfectamente como toma de contacto con la plataforma, y desde luego para demostrar las posibilidades del novedoso mando. Decidí que quería una. Total, 250€ es un coste bastante asumible. Sin embargo, casi mejor dejarlo para después de los exámenes de febrero, no fuera a ser que se me cruzasen los cables y no consiguiera centrarme en el estudio.

Tras los exámenes empezó la pequeña odisea de conseguir la consola, gracias a la lamentable distribución de Nintendo -ellos aseguran que no les da para más, que venden todo lo que fabrican-. Me hice con ella una mañana de resaca en que decidí que de ese día no pasaba. De todas formas, a día de hoy, aunque ya es normal ver Wiis en las tiendas, la situación no acaba de asentarse: no he conseguido toadvía un mísero Wii Play, DVD de minijuegos acompañado de un mando.

Las buenas sensaciones de aquella tarde se han confirmado. Exprimí bastante el Wii Sports (aunque aún queda algo de jugo en su interior), principalmente dando raquetazos en el tenis, aunque los demás deportes también tienen su puntillo, sobre todo en multijugador. Y después me agencié un Zelda: Twilight Princess. Sabia decisión. Uno de esos grandes juegos que marcan época, con una implementación excelente del sistema de control: moverse, apuntar con el arco, repartir mandobles... todo se hace de forma natural y divertida, y encima la trama está bien estructurada para dar un montón de horas de entretenimiento. De hecho, creo que todavía no me he pasado ni una cuarta parte con unas quince horas de juego. Quizá cuando lo acabe le dedique un análisis, porque esta gozada de videojuego que me ha hecho volver a mis años de jugón empedernido se lo merece.

Ya sabéis: si alguno siente curiosidad por la Wii, estaré encantado de abrirle las puertas a este nuevo mundo.

10 marzo 2007

Otro test (no tan) inútil

Desde Petit Orsai (ramificación del imprescindible Orsai) llega otro test estúpido, aunque esta vez sí puede tener alguna utilidad: retratar nuestra estulticia, o al menos nuestra ignorancia geográfica, y compararla con compatriotas y otros habitantes del mundo.

El juego consiste en que nos dan el nombre de diez países y tenemos que colocarlos en el mapa. ¿Fácil, verdad?